Uno de los grandes desafíos de la producción del sur mendocino es encontrar nuevos mercados para exportar y lograr mayor rentabilidad.
La producción de frutas de carozo es una de las actividades más importantes en la región. Entre San Rafael y Alvear suman la mayor superficie cultivada de Mendoza y nuclean gran parte de la producción nacional del producto desecado.
Además, la región es una importante productora de duraznos y damascos, dos productos que perdieron impacto en el último tiempo pero siguen siendo significativos.
Según las estimaciones del IDR, durante el último año en la provincia se cosecharán 104.887 toneladas de durazno, de las cuales 26.421 corresponden la zona sur, totalizando así el 25,1%. El principal productor es Valle de Uco con 67.300 (64%), y luego aparecen el Norte con 7649 y el Este con 3518.
En lo que respecta a la ciruela se calculan 121.245 toneladas, de las cuales 108.047 son de San Rafael y Alvear, con el 89% de la producción provincial. El resto se divide con 10.131 (6%) en la zona Este, 7950 en Valle de Uco y 2627 en el Norte.
Una de las oportunidades que busca Mendoza es el mercado asiático, especialmente en China. Se espera que en enero vengan representantes del gigante oriental para trabajar en acuerdos que favorezcan la exportación de frutales de carozo, con hincapié en la ciruela.
Se espera poder avanzar en la reducción de aranceles de exportación, algo que limita a la producción local.
Por ejemplo, Chile tiene “arancel cero” para exportar a China, algo que se buscará replicar en Argentina, que no compite en igualdad de condiciones que los productores del vecino país. Una de las cuestiones que suceden actualmente es que desde Chile compran ciruela mendocina y la “venden” a China sin barreras arancelarias.



