Un grupo de investigadores de la Universidad Paris‑Saclay recicló una inteligencia artificial diseñada para detectar cráteres en Marte y la aplicó al fondo oceánico para encontrar volcanes. El algoritmo rastreó batimetría y halló decenas de formaciones inéditas en el lecho marino, entre ellas variascalderas submarinas que hasta ahora no figuraban en los inventarios volcánicos.
El primer barrido del modelo mostró más de 87.000 posibles estructuras, una cifra que luego redujeron con filtros automáticos y verificaciones manuales. El equipo liderado por Andrea Verolino achicó la lista a 78 candidatos: cinco ya eran conocidos y el resto incluyó 73 calderas que, según los autores, no habían sido antes detectadas en estudios globales.

Cómo trabajó la IA para detectar volcanes
La IA procesó mapas batimétricos de alta resolución para buscar depresiones con morfologías semejantes a cráteres y así separar señales reales de ruido. Los investigadores apuntaron especialmente a zonas profundas, donde se concentra la mayor parte de la actividad volcánica y donde, hasta ahora, había una escasez de datos sistemáticos sobre calderas submarinas.
Riesgos y ejemplos
Las calderas son depresiones que aparecen cuando un volcán vacía su cámara magmática y el terreno se derrumba; algunas llevan milenios inactivas y otras mantienen potencial eruptivo. En 2022, la erupción de una caldera en el archipiélago de Tonda generó daños a miles de kilómetros y produjo ondas de presión que, según informes, llegaron hasta el espacio.
Los autores subrayan la utilidad del conjunto: “Nuestro conjunto de datos cubre un importante vacío en la observación”, y destacan que el trabajo aporta un marco reproducible para seguir sumando datos. “Este estudio sienta una base fundamental para evaluar los riesgos volcánicos submarinos y mejorar la preparación», añadieron los investigadores. Advirtieron que la base podrá ampliarse con mejor batimetría.
Del total de señales iniciales surgieron miles de falsas alarmas y el equipo tuvo que inspeccionarlas manualmente, lo que redujo la lista a 78 candidatos. De ellos cinco coincidían con calderas ya registradas; el resto permitió confirmar 73 nuevas estructuras que antes no figuraban en la cartografía oceánica. El trabajo combinó algoritmos y verificación humana.
El hallazgo de volcanes cambia la dimensión del riesgo volcánico submarino y marca un avance en la vigilancia del océano profundo. Los investigadores proponen usar este marco como referencia y esperan que futuras campañas batimétricas y estudios complementarios permitan ampliar el inventario y priorizar zonas que requieran monitorización y respuesta ante emergencias.
Fuente: Radio Mitre


