Junto al calor, surgen los mosquitos que más allá de la molestia que ocasionan implican posibles enfermedades, lo que requiere tomar ciertos recaudos. Ante ambas situaciones, están quienes recurren a los repelentes que a veces pueden intoxicar a los humanos. Sobre este tema dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, el Dr. Aldo Sergio Saracco, quien forma parte de la Asociación Toxicológica Argentina.
Si bien los mosquitos son molestos y potencialmente peligrosos, los repelentes también pueden serlo. “Como toda sustancia química –dependiendo de la forma de uso, su concentración o tiempo de exposición– siempre está presente el riesgo de que aparezcan efectos tóxicos, y los repelentes no escapan de esta situación. Cuando hablamos de repelentes de insectos, lo que tenemos que saber es que en sí, la función que tienen, es un camuflaje que no permite que el mosquito detecte nuestra presencia, es decir, altera las características propias que tenemos para que no detecte el mosquito la presencia del dióxido de carbono, que es uno de los elementos que utiliza para encontrarnos; dentro de esos repelentes, el más utilizado es el que tiene Dietil-meta-toluamida, un repelente que es muy eficaz pero para el que tenemos que tener ciertos cuidados a la hora de usarlos, al igual que otros que se encuentran en el mercado”, dijo Saracco.
Hay repelentes que trabajan de dos a tres horas, mientras que otros lo hacen por más de cinco horas. Si bien los repelentes no causan grandes daños, sí son potenciales generadores de irritaciones en la piel y las mucosas. Para minimizar el riesgo, es recomendable no colocárselo a niños menores de dos meses y, en lo posible, debe evitarse el uso en menores de dos años, ya que se trata de substancias neurotóxicas (contra el sistema nervioso). Nadie debe usarlos en el rostro, ya que pueden producir irritación a nivel de los ojos o las mucosas nasales. No se los debe colocar en las manos, ya que de tocarse los ojos el daño puede ser grave. Tampoco en zonas heridas o debajo de la ropa.
De ir a un lugar donde se estará expuesto al sol, el protector solar debe colocarse unos 15 minutos antes que el repelente, y al menos media hora antes de la exposición.
De usarlo antes de ir a dormir, se puede colocar el repelente en las sábanas, teniendo en cuenta que es meramente un “camuflaje”.
Al salir de la zona de riesgo, es bueno lavar el repelente.
Asimismo, otra manera de alejar estos insectos es usando ropa clara y evitar los perfumes con aromas florales.
Para los niños, se recomienda usar los productos que son a base de citronella, que si bien no son tan efectivos, son menos riesgosos.


