El organismo trabaja junto a prestadores turísticos y distintas entidades para identificar zonas seguras, mejorar los protocolos de evacuación y reducir riesgos ante tormentas y crecidas.
Defensa Civil continúa trabajando en la elaboración de un plan de contingencias destinado a reforzar la seguridad en Valle Grande, uno de los principales destinos turísticos de San Rafael. El trabajo se desarrolla junto a organismos vinculados con la emergencia y prestadores turísticos de la zona, con el objetivo de establecer mecanismos de actuación ante posibles tormentas intensas, crecidas de los cauces y otras situaciones que puedan poner en riesgo a quienes permanecen en el lugar.
Hugo Crescitelli, director de Defensa Civil, explicó en diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que la planificación se realiza de manera conjunta y que uno de los principales objetivos es minimizar los riesgos antes de que ocurra una emergencia.
“Estamos trabajando no solamente nosotros con Defensa y Protección Civil, sino que estamos trabajando con todas las entidades que están involucradas en la zona de Valle Grande. También con los prestadores turísticos del lugar, los privados, para minimizar las contingencias”, señaló.
La preocupación está vinculada especialmente con las características geográficas del sector y con la posibilidad de que durante el verano se registren tormentas importantes que provoquen un rápido incremento del caudal de los distintos cauces que desembocan en el río Atuel.
Crescitelli explicó que el escenario puede volverse complejo cuando se combinan las lluvias intensas con el agua que ya transporta el río y el aporte de los cauces secos que atraviesan la zona. “Con el agua que trae el río, con todo lo afluente, los ríos secos que llueven en gran cantidad, como ya ha pasado otras veces, bueno, es difícil evacuar”, indicó.
Ante esta situación, el trabajo apunta a que tanto los organismos públicos como los prestadores turísticos conozcan de antemano cómo actuar y qué alternativas existen para poner a salvo a las personas. “Hay que trabajar para minimizar los riesgos que podamos tener en ese lugar, en zona segura y que no haya alguna víctima”, remarcó.
Uno de los puntos centrales del plan es la identificación de lugares que puedan funcionar como zonas seguras ante una emergencia. La particularidad de Valle Grande obliga a prestar especial atención a los cauces que permanecen secos durante buena parte del año, pero que pueden convertirse rápidamente en vías de circulación de grandes cantidades de agua durante una tormenta.
“Sabemos que en todo el río de Valle Grande tenemos 11 ríos secos u 11 badenes. Esos badenes, cuando llueve puede venir con mucha cantidad de agua y es imposible salir”, explicó Crescitelli.
Por ese motivo, Defensa Civil trabaja en la determinación de sectores elevados donde las personas puedan permanecer durante una contingencia sin quedar expuestas a una crecida repentina.
“Tenemos que buscar la zona segura para que si queda ahí la gente no tenga que evacuarse o quedarse en un río seco, en un badén”, sostuvo.
El funcionario explicó que algunas zonas ya fueron identificadas, aunque todavía resta avanzar en el relevamiento de otros sectores. La intención es que esas áreas puedan ser reconocidas con facilidad tanto por quienes viven o trabajan en Valle Grande como por los turistas que llegan durante la temporada.
“Hay algunas que ya están identificadas y seguimos viendo dónde están las otras zonas seguras para identificarlas”, afirmó.
El desafío se vuelve mayor debido a la cantidad de construcciones existentes en el área turística. Cabañas, hoteles y otros establecimientos requieren que los protocolos contemplen las características específicas de cada sector.
“Valle Grande tiene muchas construcciones, muchas cabañas, y bueno, algunas zonas afectadas, algunas zonas seguras”, señaló Crescitelli.
En ese sentido, la planificación también deberá contemplar situaciones como lluvias intensas, tormentas con granizo o un crecimiento repentino del río.
La idea es que la información pueda ser comunicada y que las zonas determinadas como seguras queden debidamente identificadas para que los visitantes sepan dónde dirigirse ante una eventual emergencia.

La coordinación será puesta a prueba
El trabajo no se limita a Valle Grande. Crescitelli explicó que Defensa Civil también desarrolla tareas relacionadas con otros sectores turísticos y mencionó particularmente la zona de la Villa 25 de Mayo.
Sin embargo, actualmente una parte importante de los esfuerzos está concentrada en Valle Grande debido a la necesidad de avanzar en la planificación junto a los prestadores turísticos y las instituciones que tienen participación en la respuesta ante una emergencia.
En ese marco, está previsto realizar entre octubre y noviembre el ejercicio San Rafael Arcángel II, un simulacro que permitirá poner a prueba los protocolos que se vienen desarrollando.
“Estamos previendo para octubre, noviembre. Estamos previendo una simulación con todos los prestadores turísticos, como el año pasado, que fue un buen resultado”, explicó.
El ejercicio buscará analizar cómo actuar ante una eventual emergencia, cuánto tiempo demanda una evacuación y cuáles son las alternativas disponibles para poner a resguardo a las personas.
“Cómo llegar lo antes posible, cómo evacuar, por qué lugar, si hay un camino alternativo, si hay otro lugar, si hay una cabaña, un hotel o un lugar donde se pueda guardar personas”, detalló Crescitelli.
La simulación permitirá además que quienes intervienen en una emergencia conozcan previamente las características del lugar y los recursos disponibles.
Participarán prestadores turísticos, organismos públicos y distintos actores vinculados con la atención de emergencias, además del COEN municipal.
Para Defensa Civil, uno de los aspectos fundamentales de estos ejercicios no es solamente comprobar si los protocolos funcionan, sino generar vínculos entre quienes deberán intervenir cuando ocurra una situación real.
“Eso nos hace a nosotros el conocimiento y conocernos entre sí, entre los prestadores turísticos, entre las entidades y también entre el COEN, que es la parte del municipio”, explicó.
La planificación previa adquiere especial relevancia porque, ante una emergencia, las decisiones deben tomarse en cuestión de minutos. Por eso Crescitelli destacó que conocer de antemano a las personas, instituciones y organismos que participan facilita la respuesta.
“Ya conociéndonos, es más fácil tomar decisiones. Porque decisiones hay que tomar en el momento rápido, pero para tomar decisiones tenemos que estar todos en el mismo y conocernos”, afirmó.
El concepto apunta a evitar que, ante una eventual tormenta o crecida, cada prestador o institución deba resolver individualmente cómo actuar. La intención es que exista un esquema común y que cada participante sepa cuál es su función y qué alternativas tiene disponibles.
La elaboración del plan de contingencias también busca que la población y los visitantes tengan mayor conocimiento de las zonas que pueden presentar riesgos y de aquellos sectores donde podrán resguardarse.
De esta manera, el trabajo preventivo pretende reducir la posibilidad de que una emergencia meteorológica o hídrica se transforme en una situación de mayor gravedad.
La planificación continuará durante los próximos meses y tendrá uno de sus principales momentos de evaluación con el simulacro San Rafael Arcángel II, previsto para octubre o noviembre. Allí se pondrán a prueba los procedimientos de evacuación, los caminos alternativos y los lugares de resguardo que se están identificando.



