Lo que hasta hace algunos años parecía imposible hoy se vuelve una realidad. Los atractivos turísticos sanrafaelinos dejan de ser solo lugares de “fin de semana” para convertirse en residencia permanente.
Los primeros casos se dieron en Valle Grande donde ya hay varios habitantes permanentes que residen en el paraje. Allí ya se desarrollaron varios “country club” o “barrios cerrados” en los que avanzan las construcciones.
Estar a unos 20 minutos de la Ciudad ya no genera los mismos conflictos que antes por los trabajos remotos o híbridos. Lo mismo que la posibilidad de acceder a los servicios en un entorno natural único.

Este fenómeno no se restringe solo al Valle, sino que también empezaron a aparecer propuestas en otro de los maravillosos paisajes sanrafaelinos: Los Reyunos.
Según pudo saber Diario San Rafael hay al menos dos proyectos muy avanzados en la periferia del lago, que ofrecen cientos de parcelas para “mudarse” a vivir entre los cerros y el espejo de agua.
Uno de ellos se encuentra a unos 4 kilómetros del camino de asfalto que ingresa al dique, siguiendo el camino hacia el club Náutico.

El proyecto se despliega sobre una península montañosa de 600 metros de largo por 300 de ancho, con vistas al lago y a los cerros.
Su masterplan contempla 100 lotes de 200 a 400 m2 de superficie, “preservando la armonía natural y garantizando un bajo impacto ambiental”.
Además promete muelles flotantes, solárium, piscina, energía híbrida, red de agua, seguridad las 24 horas, estacionamiento para trailers y embarcaciones y helipuerto.

“Se ofrece la posibilidad de acceder al barrio por agua y aire a partir de su muelle apto para embarcaciones a motor, y su helipuerto”, explican los desarrolladores.
El otro proyecto se encuentra a la vera del asfalto, metros antes de llegar al informador turístico de Los Reyunos.
Se trata de 90 hectáreas y 105 lotes (los más pequeños de 2 mil metros). La etapa de planificación ya está terminada y se han comercializado las primeras tierras.

Existen opciones de vistas a la Represa el Tigre, al valle del Río Diamante o a los cerros. Además, se promete acceso al lago por medio de una bajada de lanchas, SUM, área de esparcimiento, actividades deportivas y servicios con tendidos subterráneos (energía eléctrica, agua y fibra óptica).
Los Reyunos empieza así a transitar un camino que Valle Grande ya conoce. El desafío será compatibilizar el crecimiento de estos nuevos desarrollos con la preservación de uno de los ambientes naturales y turísticos más valiosos de San Rafael.



