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Nuevo mapa sísmico de Argentina: qué significa la actualización del INPRES para Mendoza y San Rafael

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El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) actualizó, después de aproximadamente 40 años, el Mapa de Peligrosidad Sísmica de la República Argentina, una herramienta de especial importancia para Mendoza por tratarse de una de las provincias con mayor actividad sísmica del país.
El nuevo trabajo fue elaborado utilizando información correspondiente a más de cinco siglos de actividad sísmica y datos obtenidos mediante las modernas redes de monitoreo instaladas en el territorio nacional.
Actualmente, el INPRES cuenta con 50 sismógrafos y 100 acelerógrafos distribuidos en Argentina, a los que se suman equipos pertenecientes a universidades nacionales. Estos instrumentos permiten registrar los movimientos y, especialmente, medir las aceleraciones que experimenta el suelo durante un terremoto.

Mendoza, bajo especial atención


Para Mendoza, la actualización adquiere una importancia particular. La provincia posee una extensa historia de terremotos y movimientos sísmicos y, por ese motivo, conocer con mayor precisión la peligrosidad de cada sector resulta fundamental para el diseño y construcción de viviendas, edificios e infraestructura.
San Rafael y todo el sur mendocino también forman parte de este escenario. Los movimientos sísmicos que periódicamente se registran en la región recuerdan que se trata de un fenómeno permanente y que la prevención, especialmente a través de construcciones adecuadas, constituye una de las principales herramientas para reducir sus consecuencias.
El nuevo mapa no se limita a señalar dónde ocurren los sismos. Incorpora información sobre las magnitudes máximas, las profundidades y la influencia de las distintas zonas sísmicamente activas del país.
Con esos datos es posible realizar cálculos más precisos sobre las aceleraciones que potencialmente podría experimentar el suelo, información fundamental para establecer los parámetros que posteriormente utiliza la ingeniería estructural y los códigos de construcción.


Una actualización que demoró cuatro décadas

Los mapas de peligrosidad sísmica deberían actualizarse, según las recomendaciones técnicas, aproximadamente cada cinco a diez años. En Argentina, sin embargo, transcurrieron alrededor de 40 años desde la última actualización.
En esas cuatro décadas se produjo un enorme avance tecnológico y científico. Se instalaron nuevos instrumentos, mejoraron los sistemas de medición y se acumuló una enorme cantidad de información sobre los movimientos registrados en diferentes puntos del territorio nacional.
Esto permitió detectar diferencias significativas respecto del mapa anterior, incluso en provincias como Santiago del Estero y Santa Cruz.
Para Mendoza, contar con información actualizada es especialmente relevante: no se trata de predecir cuándo ocurrirá el próximo terremoto —algo que la ciencia actualmente no puede determinar con exactitud—, sino de conocer mejor la amenaza sísmica y diseñar construcciones capaces de responder adecuadamente cuando se produzca un movimiento importante.
A más de cuatro décadas del mapa anterior, la nueva radiografía sísmica del país vuelve a poner en primer plano una realidad que los mendocinos conocen desde hace generaciones: convivir con los sismos exige prevención, planificación y construcciones preparadas para resistirlos.

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