La capacitación de oficios y la generación de herramientas con salida laboral rápida se consolidan como ejes de contención social en los distritos y barrios sanrafaelinos. Ante un contexto económico nacional complejo que afecta de manera directa a la industria de la indumentaria, la Municipalidad de San Rafael puso en marcha una nueva batería de talleres de costura básica en zonas estratégicas del departamento. Las capacitaciones, orientadas a la enseñanza desde nivel cero, moldería, confección personalizada y arreglo de prendas, buscan ofrecer alternativas inmediatas de ahorro e ingresos para los hogares. En entrevista con FM Vos (94.5), Natalia Galamba, coordinadora del Polo Textil Municipal, detalló los días, horarios y sedes de los tres nuevos centros de formación, analizó la modalidad dinámica de cursado sin exámenes ni estructuras académicas tradicionales, y remarcó la importancia del reciclado y la reparación textil como respuesta a la pérdida del poder adquisitivo.
Tres sedes barriales: horarios, sedes y dinámicas de cursado
La propuesta del Polo Textil comprende el inicio inmediato de clases en tres puntos clave de la geografía urbana y periurbana: los barrios El Molino, Isla del Río Diamante y El Sosneado (en conjunto con el barrio Isros). A diferencia de las academias municipales tradicionales -cuya currícula contempla tres años de duración y exámenes finales de certificación-, estas instancias están diseñadas como trayectos cortos e intensivos orientados a la producción práctica y rápida. «Empezamos con tres talleres nuevos en tres lugares diferentes e invitamos a toda la comunidad a inscribirse. Vamos a abrir un taller en el barrio El Molino, en la delegación municipal, los jueves de 10 a 12 de la mañana; las actividades comienzan esta misma semana”, explicó.
«En la Isla del Río Diamante las clases van a ser los jueves de 9 a 11 de la mañana. Antes teníamos clases en el centro de jubilados, pero ahora van a ser en el SUM que queda en el callejón de Los Pioneros. Abrimos nuevamente la inscripción para sumar a nuevas personas y a quienes ya venían cursando”, detalló Natalia Galamba.
Además, dio a conocer los pormenores de la otra sede de estas capacitaciones. «El tercer taller es para los barrios El Sosneado e Isros. Funciona en la delegación ubicada en la calle Eugenio Clémont 1726, los días de 9 a 11 de la mañana, también enfocado en costura básica”, sostuvo.
«Estos talleres no son los cursos de academia de tres años con los que contaban las academias municipales, donde había que rendir un examen para certificar a largo plazo. Son cursos diseñados para aprender a coser y realizar diferentes objetos y prendas en tiempos más cortos, sin necesidad de rendir, para ir evolucionando el año que viene de acuerdo a cómo se den las clases”, aclaró sobre lo que se busca con este proyecto.

Aprendizaje adaptativo: moldería, arreglos y manejo de maquinaria propia
El programa académico está concebido para amoldarse al nivel previo de cada asistente. Desde personas que nunca han manipulado una máquina de coser hasta quienes poseen conocimientos elementales, los docentes ajustan las actividades según los grupos. Se prioriza el aprendizaje de moldería para la confección desde cero, pero también se responde a la demanda creciente de confección de accesorios, bolsos, reciclado de indumentaria y reparación técnica doméstica, como el cambio de cierres o parches. «Costura básica arranca desde los inicios. Si bien la idea es que vaya gente que alguna noción tiene, aquellos que nunca agarraron una máquina o que no saben cómo se maneja y quieren aprender desde cero, pueden empezar perfectamente. Las profesoras van adaptando los niveles y las actividades de acuerdo con los conocimientos de los alumnos”, manifestó la coordinadora del Polo Textil Municipal.
«Siempre se enseña algo de moldería, porque es una de las herramientas más importantes de la costura para poder hacer moldes y crear una prenda desde cero. Pero también hoy se está pidiendo mucho hacer otras cosas que no tienen que ver exactamente con prendas de vestir, como bolsos o reciclado de materiales, todo mediante costura. Eso va a depender de lo que vayan pidiendo los participantes”, pormenorizó sobre lo que se enseña en el taller.
Por otro lado, hizo referencia a la maquinaria que se utiliza. «En los talleres se enseña a utilizar máquinas domésticas portátiles. La profesora lleva una máquina, pero la idea es que cada persona pueda llevar su propia máquina al taller. No contamos con máquinas fijas en todas las sedes. Llevar su máquina les permite aprender a manejarla, conocer todas sus funciones y perderle el miedo, porque muchas veces pasa que tienen la máquina en la casa y no la saben usar”, afirmó Galamba.
«Pedimos que se inscriban previamente en las delegaciones de los barrios para que podamos preparar el espacio, las sillas y las mesas. Si no se inscriben antes, el espacio físico queda superado por la cantidad de asistentes y la idea es que estén cómodos y no falte nada al momento de iniciar”, indicó sobre lo que deben hacer las personas que quieran ser parte.
Coyuntura del sector textil: importaciones, arreglos y la microeconomía del hogar
La apertura de capacitaciones se da en un marco nacional complejo para la industria manufacturera de la indumentaria. Según la visión del Polo Textil, la combinación del ingreso de productos importados y la pérdida del poder adquisitivo ha desplazado el consumo masivo en locales comerciales, reactivando con fuerza los servicios de costura personalizada y la reparación de indumentaria en los barrios. «Económicamente la industria textil es de las más golpeadas por las decisiones económicas que se han tomado a nivel nacional; con la apertura de las importaciones prácticamente está desapareciendo la industria textil en nuestro país. Lo que está sobreviviendo dentro de la costura son todas las cosas que se hacen personalizadas, todo lo que se realiza a medida, y el regreso de los arreglos. Es algo que no estaba sucediendo y que volvió con fuerza: los arreglos de ropa, cambios de cierres, parches y adaptaciones”, remarcó Natalia Galamba.
«Aunque la ropa pueda parecer barata, la gente igualmente no tiene plata para comprar prendas nuevas. Por eso enseñamos a hacer este tipo de arreglos en los cursos. Estamos buscando herramientas para poder mejorar, aunque sea un poco, la situación económica en los hogares de San Rafael a través de un oficio útil”, finalizó haciendo hincapié en el objetivo que persiguen.


