Nuri Ribotta volvió a expresar su dolor y su indignación por la falta de una condena por el asesinato de su hija, ocurrido en 2003. Además, contó que fue convocada por Tribunales para retirar pertenencias de Paula y reveló que analiza mudarse de su vivienda tras sufrir nuevas agresiones.
A más de 22 años del asesinato de Paula Toledo, su madre, Nuri Ribotta, continúa sosteniendo un reclamo que atraviesa su vida desde 2003: que se haga justicia. A sus 79 años, y pese al paso del tiempo y los problemas de salud que enfrenta, sigue cuestionando el resultado de la investigación y la falta de una condena por el homicidio de su hija. En una entrevista con Diario San Rafael y FM Vos (94.5), volvió a manifestar su indignación por una causa que, según explicó, todavía permanece en la Corte y que no logró establecer quién fue el responsable de la muerte de Paula. “Yo, a pesar de la edad que tengo, sigo pidiendo justicia, porque la persona que condenaron en el último juicio dijo que él abusó, violó a Paula, pero que no la mató. Y entonces le dieron como partícipe. Entonces quedó esto impune, no hay nadie detenido por haber matado a Paula”, expresó.
Ribotta recordó que en la causa estuvieron involucrados Marcos Graín Osorio, Iván Gauna Martínez y los hermanos Alejandro y Víctor Echegaray. Al ser consultada sobre las personas que habían participado de los hechos, mencionó esos nombres y señaló que también hubo otros involucrados que finalmente quedaron en libertad.
La madre de Paula considera que el resultado judicial no permitió esclarecer completamente el asesinato y que, después de tantos años, todavía no existe una respuesta que pueda reparar, al menos parcialmente, la situación que atraviesa desde la muerte de su hija. “Yo espero justicia, todavía estoy en este mundo, porque me retiene eso, quiero ver que se haga justicia”, manifestó. Sin embargo, reconoció que el tiempo transcurrido y el desarrollo de la causa la llevan a tener pocas expectativas de que finalmente se conozca toda la verdad.
Uno de los aspectos que más le preocupa es que “el expediente todavía está en la Corte, ¿cómo puede ser 22 años? No, es algo de… Yo no sé, no he visto otro caso así”, sostuvo, sorprendida por la demora de un proceso judicial que lleva más de dos décadas. También volvió a cuestionar determinados procedimientos realizados durante la investigación. En particular, recordó una situación vinculada con el trabajo del médico forense y planteó sus dudas sobre la manera en que se llevaron adelante algunas actuaciones. “¿Cómo un forense de tanta experiencia va a lavar primero un cuerpo para después hacer la autopsia? ¿Cómo puede ser?”, preguntó.

Otro episodio reciente volvió a poner a Nuri frente a recuerdos dolorosos. Según contó, la semana pasada recibió un llamado de Tribunales para que retirara distintos elementos que la familia había aportado durante la investigación, debido a que muchas de las pertenencias originales de Paula habían desaparecido. Entre los objetos que todavía conservaba estaban una campera que su hija había utilizado para ir a la escuela, un reloj y una pulsera. Ahora, esos elementos le fueron entregados embalados y sellados, junto con un documento que debió firmar comprometiéndose a resguardarlos.
La situación le generó desconcierto, especialmente porque no comprende qué finalidad tiene esa devolución después de tantos años y en el contexto de una causa que, según su interpretación, ya no tiene posibilidades de avanzar como esperaba. “Por supuesto, no tiene valor ninguno para nadie, simplemente porque es de mi hija”, explicó, al referirse al valor sentimental que representan esas pertenencias. También manifestó que no entiende qué significa concretamente la responsabilidad de resguardarlas, aunque aceptó recibirlas porque forman parte de los pocos objetos que conserva de Paula.
Durante la entrevista, Ribotta también habló de las consecuencias que, según denunció, tuvo que afrontar después de la condena de Graín. Contó que al día siguiente de conocerse el fallo sufrió un ataque contra su vivienda, cuando arrojaron piedras que provocaron roturas en la entrada de la cochera y en un vidrio. “Me tiraron piedras en mi casa, me rompieron la cerámica de la entrada de la cochera. Me tiraron una piedra que si yo hubiese estado sentada ahí en el comedor, me pegaban a mí”, relató.
La mujer atribuyó esas agresiones a integrantes de la familia de Graín y recordó también los cuestionamientos y comentarios que, según dijo, realizaron sobre su hija durante el proceso judicial. “Toda la familia de Graín, y son los que ya han hablado mal de mi hija, dijeron tantas mentiras que no quiero recordar, porque mi hija era una chica que nadie puede decir nada de ella, sin embargo ellos trataron de ponerla como una loca”, expresó. A raíz de esos episodios, Nuri reconoció que está evaluando abandonar la casa en la que vive desde hace años. Aunque todavía no tomó una decisión definitiva, considera que las agresiones sufridas y el temor a que vuelvan a repetirse hacen cada vez más difícil permanecer allí. “Por ahora sí, pero creo que me voy a mudar”, contó. La posibilidad depende de la ayuda que puedan brindar sus hijos, ya que necesita de ellos para concretar el traslado.
Finalmente, Ribotta volvió sobre el motivo que, según sus propias palabras, la mantiene firme a pesar del dolor y de los problemas de salud. Su reclamo no se limita a lo sucedido con Paula, sino que también busca respuestas para otras mujeres que fueron víctimas de violencia y cuyos casos, considera, no encontraron una respuesta adecuada de la Justicia. “No sé cómo todavía estoy en este mundo. Porque yo pienso que lo que me detiene acá es el pedido de justicia, de que se haga realmente justicia también para todas las mujeres que están, no solamente por mi hija, sino por todos, porque esto sigue”, manifestó.
Y concluyó con una reflexión sobre el funcionamiento del sistema judicial: “Después matan a una persona y la detienen un tiempito y después están libres. Está muy mal la Justicia para mí, está muy mal”.


