Una imagen que duele. Cristian Romero abandonó el campo llorando a los 64 minutos del partido ante Sunderland y encendió todas las alarmas en el Tottenham y en la Selección Argentina. El defensor central sufrió un choque fortuito con su propio arquero, que con la cabeza le pegó en la zona cercana a la rodilla cuando Cuti intentaba cubrir la pelota.
El empujón de un atacante rival fue el detonante de una lesión que nadie esperaba: intentó seguir, probó caminando, pero el cuerpo no respondió y se retiró con el rostro entre las manos y lágrimas que lo dicen todo, a exactamente dos meses del inicio del Mundial 2026.
Las imágenes mostraron a Romero tomándose el rostro con gestos de dolor que no dejaban margen para el optimismo. Se levantó, intentó dar algunos pasos, pero fue inútil. El campeón del mundo se marchó del campo llorando y con bronca, consciente del momento en el que llega esta lesión.







