Durante la semana pasada, desde la entidad nacional dieron a conocer al nieto recuperado número 132. Se trata de Juan José, hijo de Mercedes del Valle Morales, desaparecida en Tucumán en 1976. Al respecto dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, Sergio Villar, referente local del nodo “Abuelas de Plaza de Mayo”.
Con sólo algunos días de diferencia, Abuelas de plaza de Mayo dio a conocer al nieto número 131 y al 132. “Hace tres años que no había novedades, con la pandemia de por medio y demás. Por suerte ahora hemos tenido dos casos en pocos días, personas que han recuperado su identidad y eso nos pone muy felices”, dijo.
Explicó que “las Abuelas han actuado muy inteligentemente. Comenzaron siendo unas madres desesperadas buscando a sus hijos, a algunos se los había llevado en la madrugada algún grupo de tareas de sus casas diciéndoles que se queden tranquilas, mañana se lo traemos y jamás los vieron, a otros los detuvieron en la calle, en las universidades, en el trabajo, de todo. Se transformaron en madres que buscaban a sus hijos, las Madres de Plaza de Mayo, que para hacerse notar se pusieron en la cabeza un pañal de los que guardaban las madres antes, que eran de tela y lo usaban a modo de pañuelo con el nombre de sus hijos para llamar la atención, entonces la gente les preguntaba por qué estaban haciendo una ronda en Plaza de Mayo y eso les permitía a ellas hacerse conocer. Primero a una peregrinación a Luján, vieron que le llamaban la atención a la gente y después dijeron que tenían que salir en los medios, pero los medios locales no lo mostraban porque estaba la dictadura, entonces dijeron ¿dónde hay corresponsales extranjeros? Y, en el centro, donde está la Casa de Gobierno, y ahí está la Plaza de Mayo. Así se acercaron medios, en los documentales que vemos les consultan a esas madres. Pero algunas de esas madres supieron que por una cuestión casi de doble moral de los militares, dejaban vivir a la mamá hasta que tuviera el bebé, o sea el bebé tenía derecho a la vida pero la mamá no, una locura, entonces cuando daban a luz, les quitaban el bebé, les cambiaban la identidad y asesinaban a la mamá y desaparecían el cuerpo. O sea que muchas madres de Plaza de Mayo, se transformaron también en abuelas de Plaza de Mayo”, recordó. Se calcula que hay entre 450 y 500 nietos, por lo que aún resta encontrar a muchos. No obstante, crearon un banco genético que es un modelo en el mundo, armaron la Comisión Nacional por la Identidad (Conadi), que ayuda a toda la búsqueda y proceso de investigación. Además, armaron una red nacional que incluye nodos en cada región, con personas que de manera voluntaria trabajan en esa búsqueda de nietos. “Cuando alguien llama con dudas a Abuelas, Abuelas lo derivan al nodo de la región o directamente, se comunican al nodo y ahí se hace el primer eslabón de la investigación, se elabora un informe, hay una entrevista con quien tiene una duda y eso se lleva a Conadi, Abuelas y empieza el proceso”, agregó.
Aseguró que “hay gente que los ha criado con mucho amor, tratando de salvarlos y ha habido casos donde el propio torturador de los padres se llevó el bebé, le cambió la identidad y lo crió como un hijo, hay de todo, pero las dudas siempre surgen de verse diferentes o también a partir de algún pariente o algún vecino que les dice”.







