La firma de un entendimiento estratégico entre la Argentina y los Estados Unidos proyectaría inversiones de hasta 7 mil millones de dólares para el próximo año 2027, orientadas a potenciar la infraestructura energética, minera, de transporte y de telecomunicaciones en todo el territorio nacional. El acuerdo, que comprende la creación del denominado «Corredor Andes-Atlántico» y el respaldo financiero del Banco de Exportación e Importación, busca vincular los grandes centros productivos del Noroeste y Vaca Muerta con los mercados internacionales de exportación. En diálogo con FM Vos (94.5), la licenciada en Comercio Internacional y analista económica Yanina Lojo desglosó los alcances, la letra chica de los convenios de financiamiento y el impacto potencial que este despliegue logístico tendrá en las provincias del interior y en la región cuyana.
Desglose estratégico: Corredor Andes-Atlántico, fondos del banco estadounidense y el proyecto Argentina GNL
Al inicio de la conversación, Lojo planteó la necesidad metodológica de separar los componentes del anuncio oficial para comprender la dimensión real de los convenios suscriptos entre ambas naciones. «Lo primero que tenemos que hacer es separar tres cosas que suelen mezclarse a veces en el gran titular de la noticia. Una, como bien se menciona, es el Corredor Andes-Atlántico. Otra es el marco de financiamiento de hasta 7 mil millones de dólares a través de la entidad financiera. Y la tercera es el financiamiento que está indicado dentro de esos 7 mil millones de dólares, que son 6 mil millones, que van al proyecto Argentina GNL. Todos forman parte de una misma estrategia económica y geopolítica, pero no son lo mismo y por eso es importante diferenciarlo», aclaró de entrada.
«¿Qué es este Corredor Andes-Atlántico? Ahí la idea es desarrollar una red de infraestructura que permita conectar todo lo que tenga que ver con las principales áreas donde se producen minería y energía en la Argentina con los mercados internacionales. Estamos hablando entonces de dos grandes polos: por un lado, el NOA, con todo el desarrollo de los materiales y los minerales críticos, especialmente litio y cobre; y por otro lado, Vaca Muerta por petróleo y gas. Nosotros tenemos los recursos, pero para poder exportarlos nos hacen falta ferrocarriles, rutas, gasoductos, oleoductos, líneas de tendido eléctrico, conectividad digital y puertos», detalló.
«Después están estos 7 mil millones de dólares que en realidad surgen del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos. Para que tengamos claro, este banco no financia empresas argentinas; lo que financia son exportadores estadounidenses. Por lo cual, va a destinar fondos para que empresas norteamericanas inviertan en sectores prioritarios como minerales críticos y su procesamiento, seguridad energética, modernización de la red eléctrica, conectividad digital, espacio comercial y tecnología. De ese total, 6 mil millones van directo al proyecto Argentina GNL, donde participan la empresa italiana ENI y la Panamericana de Energía», precisó.

Impacto federal y conectividad territorial en la región de Cuyo
Consultada sobre las repercusiones prácticas de este corredor logístico para distritos alejados de los polos extractivos directos, la especialista analizó el efecto derrame sobre la infraestructura vial y ferroviaria de las provincias intermedias. «Inicialmente, si las empresas encuentran la posibilidad de invertir en todo lo que tenga que ver con el desarrollo de infraestructuras que atraviesen Mendoza para conectar las producciones, toda la región se va a ver beneficiada. Cuando pensamos en litio y cobre o en hidrocarburos, aunque los yacimientos estén focalizados, el desarrollo de ferrocarriles, el tendido ferroviario, el desarrollo de rutas y las líneas eléctricas obligatoriamente van a atravesar otras provincias en el camino hacia los puertos», remarcó.
«Claramente la conectividad que se va a lograr y la mejora en la infraestructura van a beneficiar a un montón de otras provincias, no solamente a aquellas donde se realiza la extracción directa, como es el caso de Neuquén con Vaca Muerta. Para llegar desde los centros productores hasta las terminales marítimas se requiere atravesar territorios y mejorar caminos, y en ese proceso otras jurisdicciones se ven directamente favorecidas», agregó.
Cronograma de ejecución, plazos y prudencia en los plazos operativos
Por último, Lojo se refirió a los tiempos administrativos y materiales necesarios para materializar los proyectos anunciados, advirtiendo sobre la necesidad de mantener expectativas prudentes frente a los plazos de obra civil. «Por ahora tenemos un acuerdo marco, no tenemos detalles tan específicos, pero son proyectos que obviamente no son de corto plazo, porque no construimos una ruta o no desarrollamos una obra de infraestructura en pocos meses; son proyectos que tienen horizontes de dos o tres años quizás», observó.
«En un principio sería prudente y pensaría en que, habiéndose anunciado esto hacia finales de 2026, quizás empecemos a ver la presentación y aprobación de los proyectos para que recién a partir de 2027 comiencen las ejecuciones efectivas. No son cosas que se materializan de un día para el otro, por lo menos en lo que respecta a grandes obras de infraestructura», dijo al cierre de la charla.


