Productores mendocinos manifestaron su preocupación por la incertidumbre comercial con Brasil, destino de entre el 70 % y el 75 % del ajo provincial. Además, alertaron sobre la competencia del producto chino, los altos costos de producción y la falta de mercados alternativos.
La producción de ajo atraviesa un escenario de incertidumbre debido a la fuerte dependencia que mantiene con el mercado brasileño. En ese contexto, el productor del Valle de Uco Pedro Manzano expresó su preocupación por las consecuencias que podrían generar eventuales cambios en la relación comercial entre ambos países por los dichos del presidente Milei, al tiempo que advirtió sobre las dificultades que enfrenta el sector para colocar su producción en otros destinos internacionales.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, explicó que desde hace décadas Brasil constituye el principal comprador del ajo mendocino y sostuvo que cualquier modificación en ese vínculo comercial podría afectar seriamente a toda la cadena productiva.
«Hace más de 30 o 40 años que Brasil lleva el ajo mendocino. Eso hace que, por suerte, el productor de Mendoza pueda hacer algo y también dar puestos de trabajo. Cuando se mueve esa producción no solamente se mueve la gente, sino que también los galpones de empaque empiezan a generar fuentes de trabajo», señaló.
Incluso indicó que existen productores brasileños que desarrollan cultivos en Mendoza para luego exportar el producto hacia su país, una actividad que también genera empleo en la provincia.
Sin embargo, reconoció que las recientes declaraciones del presidente Javier Milei sobre el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva despertaron inquietud dentro del sector.
«He estado charlando sobre estos dichos de Javier Milei y, lamentablemente, el mismo brasilero que produce en Argentina dice que lo ve complicado. Si Lula llega a decir ‘vamos a romper ciertos acuerdos’ o ‘vamos a poner un arancel para trabar toda esa entrada de ajo’, directamente nosotros no tenemos otro mercado», afirmó.
Otro de los problemas que describió fue la fuerte competencia que representa el ajo proveniente de China, especialmente luego de los cambios registrados en las condiciones de ingreso al mercado brasileño.
Manzano explicó que anteriormente existían medidas antidumping que regulaban el ingreso del producto asiático y permitían un mayor equilibrio para el ajo argentino.
«Antes el ajo chino tenía un dumping que regulaba el mercado. Brasil hacía ingresar unas 2 millones de cajas de ajo chino, pero este año, desde que esa traba se eliminó, China hizo ingresar unas 8 millones de cajas. Entonces saturó el mercado brasileño», sostuvo.
Según explicó, esa situación perjudicó directamente a los productores mendocinos.
«El ajo argentino quedó en las parcelas, quedó tirado. En algunos casos el productor entregó su ajo y lamentablemente no se lo pagaron, o se lo pagaron a un costo muy inferior de lo que se había tratado», aseguró.
El productor indicó que durante los últimos meses existían expectativas de que el mercado brasileño volviera a equilibrarse mediante una reducción de las importaciones provenientes de China.
«Se estaba acomodando ese tema como para decir: Brasil le va a comprar a China, pero no la cantidad de cajas del año anterior. Eso permitía que el argentino pudiera vender», explicó.
Sin mercados alternativos
Consultado sobre la posibilidad de abrir nuevos destinos para la producción mendocina, Manzano aseguró que actualmente esa alternativa resulta muy difícil de concretar. «No tenemos otro mercado», resumió.
Luego explicó las limitaciones que presenta cada uno de los destinos que habitualmente se mencionan como posibles alternativas.
Sobre Estados Unidos señaló que «acaba de poner también un arancel del 10 o 15 % al ajo», mientras que respecto de México indicó que «solamente pide ajo tipo souvenir y eso no lo hacen todas las empresas, además no es de un día para el otro».
También se refirió a Taiwán, al afirmar que «solo lleva el descarte», y explicó que Europa presenta exigencias de calidad muy difíciles de cumplir para gran parte del sector.
«Europa pone tantas trabas y te pide una calidad tan excepcional que capaz te traban una carga en el puerto y eso hace que todo retroceda hacia atrás«, expresó.
Por ese motivo insistió en que Brasil continúa siendo un socio comercial irremplazable para la producción local.
«Con Brasil teníamos ciertos acuerdos y una forma de trabajo que permitía vender. Además, la cantidad de gente que consume ajo hacía que el 70 o 75 % del ajo mendocino se fuera para allá», indicó.
El productor recordó además que solamente en el Valle de Uco se cultivan entre 10.500 y 11.000 hectáreas de ajo, a las que se suman las superficies implantadas en San Rafael y otras zonas de Mendoza. «Son fuentes de trabajo que se van a ir perdiendo para el año siguiente», advirtió.
Respecto de la situación económica del sector, Manzano explicó que producir una caja de ajo tiene actualmente un costo cercano a los 18 dólares.
«Eso mismo era lo que quería pagar Brasil con el ajo puesto allá, pero China aparecía con un ajo puesto en Brasil a 15 dólares y por eso quedábamos afuera», señaló.
Según explicó, la expectativa del sector era que, con una menor presencia del ajo chino, el precio pudiera ubicarse alrededor de los 19 dólares por caja, permitiendo un margen mínimo para exportadores y productores.
«No es ganar fortunas, pero es empatar aunque sea para seguir trabajando», resumió.
En cuanto a la próxima campaña, recordó que muchos productores aún arrastran pérdidas por la anterior.
«El año pasado muchos no pagaron el ajo y el que lo pagó lo hizo entre 250 y 300 pesos el ajo recién arrancado. Este año se estimaba un valor de referencia de 500 pesos, pero hay que esperar a que se arranque para saber si realmente ese será el precio», explicó.
Finalmente, pidió un mayor acompañamiento de las autoridades para sostener una actividad que considera estratégica para la economía provincial.
«Somos una economía regional fuerte en Mendoza y necesitamos que todo ese ajo se vaya a Brasil. Es el único comprador y, si no, que ellos nos busquen mercados nuevos y que sean tan fieles como el brasileño», concluyó.



