Fuente: Radio Mitre.
La importancia de la actividad física para la salud está ampliamente reconocida, pero los controles médicos previos generan un debate: ¿qué estudios son realmente necesarios antes de empezar a entrenar? Alberto Cormillot abordó el tema en Alguien Tiene que Decirlo, y planteó las dificultades de establecer requisitos iguales para todas las personas.
El eje de la discusión es cómo prevenir posibles complicaciones sin desalentar el ejercicio, especialmente cuando se exigen pruebas que pueden resultar costosas o difíciles de realizar. En ese sentido, el médico destacó la necesidad de diferenciar los controles según la edad, los antecedentes de salud y la intensidad de la actividad que cada persona quiera practicar.
Qué estudios deberían hacerse antes de comenzar actividad física
En la actualidad, entre los requisitos que suelen solicitarse para obtener un apto físico se encuentran el examen clínico y el electrocardiograma. Sin embargo, el debate se centra en si corresponde exigir estudios más complejos, como una prueba de esfuerzo, a todas las personas por igual.
Durante su comentario, Cormillot hizo referencia a la postura del doctor Sergio Baratta, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, quien señaló que exigir pruebas de esfuerzo sin considerar la edad, los antecedentes médicos y el tipo de actividad física no resulta costo-efectivo.
No es lo mismo evaluar a una persona joven que quiere comenzar a entrenar que a un adulto mayor con presión arterial elevada o dificultades para respirar al caminar. Por eso, la discusión apunta a establecer criterios más claros para determinar qué controles necesita cada paciente.
Además, Cormillot mencionó la evidencia científica sobre el peso de los factores genéticos en las muertes súbitas vinculadas al deporte. Según lo expuesto en su análisis, algunas causas genéticas pueden explicar hasta el 50% de estos casos, un dato que refuerza la importancia de considerar los antecedentes personales y familiares en las evaluaciones médicas.
El dilema para no desalentar la actividad física
Otro de los puntos que planteó Cormillot es que los requisitos para obtener un certificado médico no siempre se traducen en controles efectivos. Según explicó, muchas personas consiguen el apto físico sin que exista una evaluación rigurosa de su estado de salud, por lo que el sistema puede generar una apariencia de prevención sin garantizarla.
El problema tiene dos caras: exigir demasiados estudios podría convertirse en un obstáculo para quienes quieren empezar a hacer ejercicio, mientras que flexibilizar los controles sin criterios adecuados podría dejar pasar riesgos importantes.
“Si se pone control, puede haber menos gente que haga ejercicio, y si no se pone control, puede haber más gente que tiene problemas”, resumió el médico durante su intervención.
Por el momento, el desafío es definir qué evaluaciones son necesarias para cada persona y cómo garantizar que los certificados médicos cumplan una función preventiva real, sin convertirse en un impedimento para incorporar la actividad física a la vida cotidiana.


