Ya lo hemos planteado en este espacio. Y quizás sea la discusión más replicada por estos días, aunque algunos (ciudadanos y dirigentes) insistan en que no es válido plantear la dicotomía salud vs. economía en medio de la cuarentena que impone la pandemia de Covid-19. Lo cierto es que nuestro país es un claro ejemplo para plantear la discusión, y soslayar la afectación que la actual situación tendrá en las finanzas de la mayoría de nosotros es pecar de soberbio o de miope.
Días atrás, en su habitual columna en The New York Times, el periodista argentino Martín Caparrós plantea la cuestión y destaca la paradoja de China, el país donde surgió la pandemia y que, no obstante, por la capacidad de su economía, no se vio demasiado afectada por el parate de su sistema productivo.
Caparrós estima, con razón, que en las democracias occidentales es más difícil que la economía se detenga completamente porque se pierde demasiada plata. “Es como si todo esto sirviera, al fin y al cabo, para poner en escena la contradicción básica entre dos formas de ver el mundo. Tan desnuda: la bolsa o la vida”, escribe el periodista, quien además detalla: “La caída de la economía es, efectivamente, un problema contable para unos pocos, un problema vital para muchos. Son los que sufrirán porque tienen tan poco que no pueden tener menos. Pero los políticos y empresarios que enarbolan esa amenaza para clamar contra las cuarentenas no suelen ofrecer la solución más obvia: que los que tienen mucho repartan una parte”.
“En esta crisis los Estados se fortalecieron. Ha quedado claro que son los únicos que pueden manejar los momentos extremos; que, en esos momentos, el famoso mercado puede ser un obstáculo. Habrá que ver si ese paso al frente de los Estados se mantiene cuando la crisis pase. Los mercados van a contraatacar. Habrá que ver con cuánta fuerza, cuánto éxito. Eso depende, claro, de las ganas y voluntades de los ciudadanos”, dice Caparrós, demostrando que la discusión merece ser planteada y que algunas dicotomías como “Estado presente vs. Estado ausente” o algunas ideas tales como dejar todo en manos del mercado empiezan a ser contrarrestadas por esta dolorosa experiencia.




