La reciente medida que permitirá a particulares acceder a productos importados sin impuestos, hasta un monto de 3.000 dólares y en tres unidades al año, es vista por la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo con buenos ojos, sobre todo en lo que refiere a la libertad que otorga la normativa al consumidor. Sin embargo, el Gerente General, Mario Bustos Carra, también puso el foco en el impacto más amplio de la medida, las tensiones cambiarias y los desafíos que enfrenta Argentina, especialmente en un año electoral.
En una entrevista que brindó a FM Vos 94.5, resaltó que la iniciativa, que busca mitigar el desacople fiscal generado por el régimen de Tierra del Fuego, es positiva al permitir la adquisición de productos sin IVA y sin otros impuestos, siempre que las plataformas virtuales estén conectadas y supervisadas por ARCA para evitar la reventa por parte de particulares.
No obstante, el gerente de la Cámara expresó su incomprensión sobre por qué este beneficio no se extiende a las empresas. «Las compañías tienen la necesidad de incorporar tecnología, computación, telefonía y otros equipos sin la carga tributaria actual, lo que sería un impulso significativo para la producción. Para bajar los precios se tienen que reducir los costos a la producción. La alta cantidad de ropa importada que ingresa vía couriers es un indicador de que no solo los precios empresarios son altos, sino también la excesiva carga tributaria. Las pymes y la clase media están soportando el peso del ajuste», observó.
dólar a $1.300: un alivio para exportadores, pero no suficiente para el sector
En cuanto al reciente aumento de la cotización del dólar a $1.300, Bustos Carra indicó que, si bien es una buena señal y un incentivo para los exportadores, no se ha traducido en un traslado directo a precios debido a la caída de las ventas y la falta de poder adquisitivo en el mercado interno. «Hay un freno en la economía y por consiguiente un estancamiento en el consumo porque faltan pesos», determinó.
«Contar con un tipo de cambio más revitalizado es importante y permite a los exportadores tradicionales tener una mejor retribución. Igualmente, hay que tener en cuenta que el tipo de cambio es solo una de las variables que componen los costos. Otros gastos, como los logísticos o los asociados a la presión tributaria, a menudo no se ven aliviados. Además, Argentina es formadora de precios en pocos productos (principalmente agropecuarios), y en rubros como la agroindustria mendocina, debe competir con economías que subsidian mucho sus productos», analizó.
«A pesar de que el valor actual del dólar es aceptable y un buen valor para los exportadores, especialmente en comparación con el totalmente desfasado tipo de cambio oficial de fines de 2023. Lo mencionado no garantiza por sí solo la competitividad ni mejora la posición final de los precios argentinos en el exterior», aclaró Bustos Carra.
Turbulencias en un año electoral: el rol de la política en la economía
Finalmente, el gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo abordó el complejo escenario cambiario que se avecina en un año electoral, con el fin de la liquidación del sector agropecuario y la consecuente menor oferta de dólares. «El escenario va a depender mucho justamente de la muñeca política que tenga el gobierno nacional», afirmó.
«La cuestión política contiene a la parte económica. Si la inestabilidad y la falta de respuesta del sector político persisten en un contexto de incertidumbre, se pueden generar turbulencias que serán difíciles de predecir y que escapan al análisis puramente económico. Si hay pesos, si salen pesos al mercado y la situación política es de incertidumbre, se van al volcar al dólar», pronosticó.
«Este miedo de los sectores económicos al retorno del populismo genera incertidumbre, por lo que seguramente buscarán resguardarse en el dólar. Los dirigentes políticos deben entender que esto no es un partido de fútbol. Hay que trabajar de forma conjunta. Si al gobierno le va bien, eso significa que a los argentinos les va bien más allá del color político de quien gobierne. Este país tiene un montón de cosas buenas, hay mucha gente que trabaja. En ese sentido, Mendoza es un ejemplo de progreso porque estamos ante una provincia prospera con solo el 4 % de su área cultivada», concluyó.







