Mientras en la vecina provincia de Neuquén se anuncian obras viales clave para potenciar el desarrollo productivo, en el sur mendocino la conectividad terrestre sigue siendo una deuda pendiente.
En los próximos días, comenzará la pavimentación de más de 100 kilómetros de la Ruta Provincial 7, en el tramo conocido como Cortaderas, lo que beneficiará a localidades del Alto Neuquén, Vaca Muerta y Confluencia.
La obra, calificada como “histórica” por el gobernador Rolando Figueroa, busca mejorar la integración regional, abaratar costos logísticos y reducir tiempos de viaje.
Además, se destaca como parte del ambicioso plan de infraestructura vial vinculado al desarrollo energético de la provincia.
El asfaltado, que actualmente llega hasta las cercanías de Punta Carranza, se extenderá hasta su empalme con la Ruta Nacional 40 en la zona de Auquinco, abriendo también una nueva vía terrestre hacia Mendoza. Localidades como Buta Ranquil y Barrancas serán de las principales beneficiadas.
UN MARCADO CONTRASTE
Sin embargo, en contraste con este avance, la situación de conectividad entre el norte neuquino y el sur mendocino –particularmente San Rafael y Malargüe– sigue siendo precaria.
Tal como reflejara Diario San Rafael semanas atrás, las dos rutas principales que unen ambas regiones son de tierra y presentan un deterioro alarmante, sin obras ni mantenimiento a la vista.
La Ruta Nacional 40, en el tramo entre Bardas Blancas y Ranquil Norte, comprende poco más de 100 kilómetros de suelo natural, utilizado por camiones y colectivos, aunque con condiciones que dificultan su transitabilidad.
La otra alternativa, la Provincial 180, que une El Nihuil con Rincón de los Sauces pasando por Malargüe, tampoco muestra avances, pese a su potencial estratégico por su cercanía con zonas petroleras.
Ya en 2024, desde la Federación Económica de Cuyo advertían sobre esta problemática. “La integración logística es fundamental para poner en valor el sur de Mendoza”, expresaron, insistiendo en la necesidad de consolidar corredores viales y abrir nuevos caminos hacia el norte neuquino, región con creciente desarrollo por los hidrocarburos y la minería.
Mientras los anuncios se concretan en la vecina provincia, el sur de Mendoza sigue esperando que su integración al mapa productivo y logístico del país sea una realidad.







