En el corazón de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), Julián Moreno expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 su inquietud ante el decreto presidencial. “La verdad que es muy duro, es muy duro porque pega por ambos lados, por la oferta y por la demanda. Las pymes van a tener no solo un universo más difícil en el cual desarrollarse, sino directamente van a ser innecesarias en la nueva estructura que espera este gobierno tener de Argentina”.
Las preocupaciones de Moreno se centraron en un panorama sombrío: “Ser un país simplemente exportador de productos primarios, consumidor de productos importados, sin desarrollo local, con salarios de hambre directamente y los que no tengan un salario de hambre van a gastar un porcentaje mucho más importante en alimentos, en obra social, en cuestiones que son inelásticas”, advirtió el presidente de APYME.
El temor de Moreno se acentúa al considerar la posibilidad de una apertura descontrolada de importaciones y exportaciones. “Si los argentinos no tenemos capacidad para competir con el consumidor chino o europeo, comeremos lo que crezca de nuestra quita. No, comeremos los cortes con hueso que son los que no exportan y no son los que se consumen en el mercado interno”.
Ante la sugerencia de que esta apertura podría generar oportunidades para las empresas argentinas, Moreno argumentó con firmeza. “El problema importante de esto es que la quita de gasto público implica una caída de consumo abismal. Si la obra pública va a cero, hay más de 100.000 empleados que pasan al universo del desempleo y dejan de consumir”.
La discusión se adentró en el terreno de la competitividad. “Competitivas, por eso te repito un poco la idea, ¿competitivas para con quién? Para competir contra Alemania, por decir algo, para competir contra Japón, yo necesito estar en la vanguardia tecnológica, no tener que pagar menos salarios o no preocuparme porque a la hora de despedir un trabajador voy a pagar menos”, cuestionó Moreno.
La perspectiva del presidente de APYME es clara: la apertura y la reducción de costos no garantizan la competitividad. “Estamos pensando en una Argentina que compita contra Taiwán y no en una Argentina que genere desarrollo. Tenemos que arrancar el mercado interno, desarrollarlo y a partir de ahí con la experiencia que ese mercado interno te da, recién ahí tenés posibilidades de empezar a competir a nivel internacional y no deteriorando ese mercado interno, que es lo que nosotros vemos, las políticas que se están desarrollando en estos días van al deterioro total del mercado interno”.
Asimismo, surgió la interrogante sobre la capacidad de las empresas argentinas para ser competitivas con los esquemas sindicales actuales. Moreno responde enfocando en la necesidad de competir en igualdad de condiciones. “Si yo compito con alguien que trabaja dentro de las mismas reglas de juego que yo, con las mismas cargas impositivas porque paga ingresos brutos, paga tasas de seguridad y higiene, paga un montón de tasas y de impuestos, está perfecto”.
La discusión se amplía a la presión tributaria, las regulaciones y otras cargas que podrían aliviarse con las reformas propuestas. Moreno reconoce la necesidad de simplificar, pero subraya que la verdadera falta de competitividad radica en la informalidad. “Tendría que pretender que el que está en la economía informal no compita con alguien que está en la economía formal, ahí está la verdadera falta de competitividad”.







