La tormenta que afectó a Real del Padre y zonas aledañas en San Rafael dejó un panorama desolador: cultivos destruidos, árboles caídos y una compleja situación en los sistemas de riego. Martín Hidalgo, subdelegado de aguas del río Atuel del Departamento de Irrigación, compartió detalles de la actuación de emergencia que se llevó a cabo para mitigar los daños y evitar mayores complicaciones.
“El día 6 de enero, en horas de la tarde, recibimos la alerta del inspector de cauce sobre problemas derivados de la tormenta. Aunque seguimos los radares meteorológicos, siempre es complicado predecir las descargas y sus efectos”, relató a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 Martín Hidalgo, subdelegado de aguas del río Atuel. Inicialmente, se solicitó una reducción en la dotación de agua debido a árboles caídos y otros obstáculos. Sin embargo, “la gravedad de la situación nos llevó a cortar totalmente el suministro en Real del Padre y a realizar cortes parciales en Jaime Prats”.
El trabajo no terminó allí. Según Hidalgo, cortar el suministro en un punto del sistema implica maniobras adicionales para evitar desbordes en otras áreas. “El agua que viene en camino debe ser descargada en lugares seguros. Hubo que coordinar con operadores y diqueros, lo cual fue un desafío por las fallas en las comunicaciones y la falta de energía eléctrica”, explicó. En el caso del dique La Olla, se activó un generador de emergencia para gestionar las descargas y estabilizar el sistema.
La tormenta impactó especialmente en el área cultivada de Real del Padre, donde su trayectoria formó un triángulo devastador, dejando solo los bordes al sur relativamente intactos. “Las imágenes son impactantes: árboles derribados, techos volados y cultivos arrasados. En zonas como Rincón del Indio, incluso hubo que despejar caminos para que la gente pudiera salir con sus vehículos”, señaló Hidalgo, quien también mencionó el caso de un auto aplastado por un árbol caído.
Los canales de riego también sufrieron las consecuencias. “En Real del Padre, las ramas y árboles caídos causaron desbordes significativos. Aunque no hubo un corte total en el canal marginal, hubo que realizar maniobras para evitar mayores daños. Por ejemplo, unos pinos cayeron en La Olla, pero quedaron sostenidos parcialmente, lo que representa un peligro potencial que estamos abordando”, detalló el subdelegado.
El personal trabajó contrarreloj para estabilizar el servicio, utilizando maquinaria como excavadoras y retroexcavadoras. “Sin estas herramientas, avanzar sería imposible. Actualmente, priorizamos los canales que pueden regar cultivos que quedaron en pie. A pesar del esfuerzo, apenas hemos avanzado entre un 30 y 40 por ciento; el 60 o 70 por ciento restante requiere más tiempo y trabajo”, admitió Hidalgo.
En cuanto a la recuperación total del servicio de riego, Hidalgo estimó que “será posible hacia la mitad de la semana próxima, siempre que las condiciones acompañen”. Destacó que mientras la red primaria de Irrigación está operativa, las inspecciones de cauce en zonas como Jauregui y otras al sur de Real del Padre todavía enfrentan problemas significativos. “Estas zonas tuvieron caídas de árboles y obstrucciones, pero lograron resolver los problemas en menor tiempo gracias a maniobras locales”, concluyó.
El desafío no solo recae en limpiar las obstrucciones, sino también en proteger a la población de futuros riesgos. “Seguimos trabajando para asegurar que no queden peligros latentes, como árboles parcialmente caídos que podrían obstruir nuevamente los cauces”, afirmó Hidalgo.







