El viernes, Sergio Maravilla Martínez concretó un buen regreso al boxeo a los 45 años, al vencer en Torrelavega, España, al local José Miguel Fandiño por nocaut técnico en el séptimo round.
El argentino mostró un nivel ascendente sin dejar que su rival concretara sus esbozos y ya en el sexto capítulo supo castigar con dureza y velocidad a su oponente, al que le contaron una caída. En el séptimo lo cerró con una combinación de golpes que aturdieron aún más al español, quien visitó la lona antes de que de su rincón volara la toalla.
El saldo de un combate de medición para el quilmeño resultó así positivo en líneas generales, más allá de cierta lentitud de piernas, a seis años de su último combate. Habrá que ver si, como él mismo vislumbraba, a partir de ahora comienza a sonarle el teléfono para oponerlo a rivales de mayor fuste.
Martínez arribó hasta esta velada –que organizó con su empresa Maravilla Box Promotions– con seis años de inactividad y unas estadísticas que lo colocan entre los mejores pugilistas de la historia de Argentina: 51 victorias (28 nocauts), 3 derrotas y 2 empates. Su rival, casi diez años menor, ostentaba un irregular récord de 15 triunfos (8KO) y 6 peleas perdidas.
La última vez que había sido protagonista de una pelea oficial fue en junio de 2014, cuando el puertorriqueño Miguel Cotto lo despojó del título mediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) al superarlo por nocaut en el décimo asalto en el mítico Madison Square Garden de New York.







