En los márgenes del mapa, donde muchas veces las oportunidades tardan en llegar —o directamente no llegan—, hay quienes deciden ir al encuentro. Con compromiso, empatía y el corazón lleno de convicciones, las brigadas educativas vuelven a ponerse en marcha en San Rafael para acompañar trayectorias escolares y tender la mano a quienes sueñan con aprender.
Impulsadas por la organización Argentina Humana, estas brigadas funcionan como espacios de apoyo escolar y alfabetización en barrios y distritos populares.
El objetivo es claro y urgente: garantizar el acceso a la educación a niños, adolescentes y también a personas adultas que, por distintas razones, no pudieron ejercer ese derecho.
“Creemos en una educación popular, transformadora y comunitaria”, expresaron desde la agrupación, que trabaja articuladamente con La Poderosa en la Casita de la Mujer y Disidencias.
Si bien también abordan otras acciones solidarias como roperos comunitarios, huertas colectivas y mejoras edilicias, ahora redoblan la apuesta con esta nueva convocatoria de voluntariado.
La consigna es clara: enseñar no es solamente transmitir conocimientos: es habilitar futuros posibles. Y cuando se hace desde la escucha, el afecto y el compromiso barrial, el resultado va mucho más allá de una nota aprobada.
La iniciativa ya sumó a jóvenes de la Juventud Peronista y Patria Grande, pero sigue abierta a toda persona que quiera aportar su tiempo y saberes. Los interesados pueden acercarse los martes de 16 a 17.30 a Tropero Sosa 487.
En un país donde la desigualdad duele y la pobreza se siente en cada rincón, educar también es una forma de abrazar. Y de demostrar, como reza la popular serie El Eternauta, que nadie se salva solo.







