San Rafael ya no es el tranquilo y quieto páramo que solía ser hace algunas décadas. La Ciudad ha tenido un importantísimo crecimiento, ha extendido sus fronteras y ha sumado muchísimos habitantes.
Si bien aún estamos lejos de la situación que se vive en las grandes metrópolis de Argentina o la misma Ciudad de Mendoza, el desarrollo es significativo y con ello se generó mayor movimiento de personas y vehículos.
Algo que hasta hace un tiempo parecía utópico hoy es una problemática: la contaminación sonora.
En la capital provincial un estudio entre el municipio y la UTN detectó zonas superaron los 100 decibeles, teniendo en cuenta que la presión del sonido se vuelve “dañina” al superar los 85.
Algunas de las zonas “conflictivas” de la Ciudad de Mendoza son las calles céntricas Arístides Villanueva, Vicente Zapata, Colón, Salta, Patricias Mendocinas, Belgrano y Godoy Cruz.
CRECIMIENTO DE LA CONTAMINACIÓN SONORA
El crecimiento del parque automotor en San Rafael hizo que un grupo de legisladores locales eleve un pedido al Ministerio de Seguridad y Justicia provincial para que empiecen a realizarse “controles periódicos” sobre la emisión de ruido en los vehículos.
El pedido apunta principalmente al tráfico vehicular en áreas urbanas, ya que el mismo puede afectar a la salud como a la calidad de vida de los ciudadanos con problemas de sueño e impacto en la salud mental. Esto sin nombrar que puede alterar los ecosistemas locales.
Es importante señalar que el ruido de los vehículos tiene que medirse con un decibelímetro calibrado, permitiendo sancionar a aquellos que superen los límites legales.
Hay que remarcar que artículo 34 de la Ley Provincial N° 9024, que establece límites de emisión sonora específicos para diferentes tipos de vehículos. En las bicicletas con motor, ciclomotores, motocicletas y todo vehículo que no supere los 3.000 kg, el límite es de 85 dbA, mientras que los mayores tienen un límite de 90 dbA.







