Como cada año, la Cabalgata de la Fe y la Esperanza volvió a surcar los caminos del sur mendocino, acompañando a la imagen de la Virgen de Luján en su recorrido entre San Rafael y Malargüe.
La edición de este año se desarrolló el fin de semana, reafirmando una tradición que nació en 1989 de la mano de Oscar Bonardi, quien realizaba viajes frecuentes entre San Rafael y General Alvear y sintió el deseo de extender su recorrido, llevando consigo la imagen sagrada hasta Malargüe cada 16 de noviembre. Desde entonces, la cabalgata se convirtió en una expresión viva de fe, cultura e identidad gauchesca.

El recorrido se inició en el ex zoológico de San Rafael. La primera etapa concluyó en el desvío a El Nihuil, donde los jinetes se alojaron para retomar la marcha al día siguiente.
Luego continuaron hasta el cruce de la Ruta 40, donde realizaron un alto para almorzar, y al finalizar la jornada llegaron hasta la casa de Doña Clorinda, lugar de descanso antes de seguir camino. La cabalgata mantuvo un ritmo aproximado de 60 kilómetros diarios para arribar el sábado a Malargüe.
LLEGADA Y DESFILE
Tal como estaba previsto, la llegada se produjo alrededor de las 6 de la tarde en el barrio Virgen de los Vientos, donde se celebró una misa y la comunidad pudo acercarse a la imagen de la Virgen de Luján, presentarle ofrendas, cartas y plegarias.
Al día siguiente, 16 de noviembre, los jinetes y la Virgen participaron del Desfile Cívico Militar, integrando la programación oficial por el 75° aniversario del departamento de Malargüe.

La comunidad sureña volvió a vivir un momento cargado de emoción, respeto y profunda devoción. La Cabalgata de la Fe y la Esperanza no sólo reafirmó una tradición arraigada, sino también la unión de generaciones que mantienen vivo un legado espiritual y cultural.
Desde la organización destacaron el acompañamiento de las familias y agradecieron a todos quienes se sumaron a recibir y a seguir a la Virgen de Luján y a los gauchos que, con fe y entrega, trajeron una vez más su bendición a la ciudad.







