En un contexto social complejo y con la llegada de las bajas temperaturas, Cáritas San Rafael profundiza su tarea solidaria a través del programa PNUD Seco, una iniciativa del Ministerio de Capital Humano que permite canalizar ayuda concreta hacia los sectores más vulnerables del departamento.
El esquema de trabajo se basa en el envío de fondos destinados exclusivamente a la compra de mercadería, que luego es distribuida de manera organizada en distintos puntos del territorio.
En total, son más de 23 espacios los que forman parte de la red de asistencia, entre parroquias, centros de misión, merenderos e incluso algunas instituciones educativas que se sumaron al programa.

La logística se apoya en el conocimiento territorial de cada comunidad. Son las propias parroquias y entidades las que relevan a las familias beneficiarias, lo que permite una distribución equitativa según la demanda real de cada zona.
En la última entrega, por ejemplo, se destinaron cerca de 29 millones de pesos en alimentos, que se repartieron entre quienes integran el padrón del programa.
Desde Cáritas aclaran que la ayuda está dirigida específicamente a personas previamente inscriptas. Quienes se acercan por primera vez se registran para futuras incorporaciones, en función de la disponibilidad de recursos y cupos.
TAREA SOLIDARIA INCANSABLE
Más allá del acompañamiento alimentario, la demanda social se amplía con la llegada del invierno. En las parroquias, las consultas más frecuentes incluyen pedidos de abrigo, frazadas, medicamentos e incluso alimentos ya elaborados.
Frente a este escenario, la organización trabaja en generar reservas de elementos esenciales para afrontar los meses más fríos, que según estimaciones climáticas podrían ser especialmente intensos.
Desde la institución remarcan que la tarea solidaria no se limita a una estructura formal. Cáritas es parte de la Iglesia, pero la ayuda —sostienen— debe ser un compromiso de toda la comunidad. En ese sentido, invitan a los vecinos no solo a acercarse en busca de asistencia, sino también a involucrarse activamente, colaborando con quienes más lo necesitan.
En San Rafael, donde la red comunitaria suele ser clave en momentos difíciles, el trabajo articulado entre instituciones y ciudadanos vuelve a mostrarse como una herramienta fundamental para sostener a los sectores más vulnerables.







