El abogado defensor de la acusada del homicidio de Silvia Chávez, Carina Domínguez, negó que la mujer haya matado a la víctima.
El doctor Martín Guerrero adujo que “Carina no tenía ningún motivo para matar a Silvia Chávez. De hecho, está detenida hace dos años sin ninguna prueba en su contra”.
Luego, el letrado detalló “no hay una sola huella de mi defendida en la casa de la víctima. Hay de la hermana, y hasta de Albornoz, pero de Carina no hay ni una. Cómo se puede, entonces, vincularla a un presunto homicidio”, se preguntó.
En ese mismo sentido, echó un manto de sospecha sobre el accionar de Lucía Chávez, la hermana de Silvia. “Resulta llamativo que haya denunciado la desaparición de su hermana cinco meses después de dejar de verla”.
La defensa de Albornoz
Ricardo Tosetto, defensor de Albornoz, consideró que “la ausencia de pruebas no se suple con suposiciones y acá falta una prueba clave: el cuerpo de la supuesta víctima. La fiscalía ha elaborado una conjetura basada en supuestos, pero no tiene pruebas concretas contra mi defendido. No hay un solo elemento genético que indique que ni Albornoz ni Domínguez estuvieron dentro de la causa de Chávez”.
“La fiscalía quiere fabricar un culpable y, en ese sentido, considera que los últimos que estuvieron cerca de la víctima son los autores, pero ni siquiera puede probar que Chávez está muerta. Su situación actual formal es la de desaparecida”, estimó Tosetto, quien parangonó el caso con el de Humberto Rodríguez y Oscar Garavaglia.







