Tal como informamos días atrás, la desaparición de Franco Javier Tapia es investigada por la justicia local como un caso de homicidio. Ahora, un nuevo indicio parece seguir llevando la investigación en ese sentido: en el auto de Javier Mañas que fue secuestrado en la causa y donde testigos vieron a Tapia, presentó manchas de sangre humana. Ahora, resta saber si esa sangre pertenecía al joven desaparecido y, para ello, la fiscal actuante Andrea Rossi ordenó su cotejo con muestras genéticas de familiares de Tapia.
Tapia, de 29 años, fue visto por última vez el viernes 4 de octubre en el interior de la Isla del río Diamante. A partir de entonces, su paradero es un misterio y llevó a que sus familiares realizaran la denuncia para encontrarlo.
En ese marco, un testimonio llevó a la fiscal Rossi hasta un automóvil Fiat Palio. Con ese dato, la fiscal ordenó un registro domiciliario que dio con el mencionado rodado. Lo más llamativo del caso es que cuando los policías llegaron al lugar encontraron a otro efectivo limpiando el auto.
Ante ello, Rossi ordenó peritar el vehículo –que presentó las manchas hemáticas- y la aprehensión del dueño del Fiat y del policía que lo estaba limpiando. En cuanto al primero, identificado como Javier Mañas, la fiscal ya lo imputó bajo la figura penal de homicidio, mientras que aún no define la situación procesal del agente, pero lo haría por estas horas y sería vinculándolo con la causa.







