La tormenta de Santa Rosa llegó a Buenos Aires y otras provincias del país, por lo que toas las actividades del fin de semana se suspendieron y no hay mejor plan que juntarse con la familia o amigos para merendar unos ricos manjares.
Una de las recetas más ricas e ideales para acompañar los mates de la tarde es sin duda la de los chipas, un clásico pancito proveniente de Paraguay que se ganó el amor de todos por su abundante sabor a queso. Sin embargo, en Argentina, nos encargamos de darle “una vuelta de rosca” e incorporamos uno de los embutidos más populares: el salame.
Los ingredientes que necesitas para estos sabrosos chipas de salame:
- 250 gramos queso blando tipo cremoso, mantecoso o portsalud.
- 500 gramos fécula o harina de mandioca.
- 100 gramos manteca.
- 250 gramos queso duro tipo sardo, reggianito, pategras o Mar del Plata.
- 2 huevos.
- 1 salamín (picado fino o grueso) de unos 150 gramos (aproximadamente).
- 150 mililitros de leche.
- Sal fina a gusto.

Una preparación conocida, pero con un toque más de sabor:
- Para empezar con esta sencilla receta paraguaya, en un bowl amplio, vamos a colocar todos los ingredientes secos (queso blando tipo cremoso, mantecoso o portsalud; queso duro tipo sardo, reggianito, pategras o Mar del Plata; salamín (picado fino o grueso); y la manteca pomada, es decir, blandita, pero no derretida). Mezclamos todo muy bien hasta que quede como una “arena” de fiambres.
- De a poco, agregamos la leche (tibia) y la fécula o harina de mandioca. Condimentamos con una pizca de la sal fina. La preparación en sí te va a parecer seca, pero no debes agregar líquido, ya que demora en humectarse y por ende vas a tener que amasar por más tiempo.
- Cuando la masa esté bien lisa y consistente, hacemos unas bolitas de tamaño pequeño-mediano que pesen uno 30 gramos cada una. Ponemos en una placa apta para horno que esté previamente aceitada y espolvoreamos los chipas con un poco de queso rallado.
- Mandamos al horno a unos 200 grados por al menos 15 a 20 minutos o hasta que se doren en la superficie y el interior este bien blandito. Pasado este tiempo estimado, sacamos de cocción, dejamos enfriar un poquito a temperatura ambiente y, una vez que no queman, ya están listos para servir junto a unos ricos mates o la infusión que más te guste.
Las chances de que esta receta salga mal son pocas. Por este motivo, te animamos a que pongas manos en la masa y hagas una abundante bandeja de chipas de salame que se adaptan a todos los tipos de comensales y los podés guardar en un taper hermético para cuando quieras comer algo bien rico o el próximo desayuno familiar.
Fuente: Crónica







