Mucha trascendencia tomó el caso de la tortuga gigante hallada en San Rafael, a tal nivel que el ejemplar tuvo que ser trasladado a la Fundación Temaiken, ya que no hay un hábitat natural óptimo en toda la Argentina para este ejemplar oriundo del África.
La noticia llegó a los medios nacionales y el diario Clarín dio cuenta de la situación del animal exótico y dialogó con sus cuidadores.
Hay que recordar que la tortuga fue retirada del domicilio de la persona que la tenía ya que no contaba con ningún tipo de permiso. Fue trasladada a Buenos Aires en un avión especialmente acondicionado para esta situación.
Cristian Gillet, del Centro de Recuperación de Especies en Temaiken, explicó que “al haber encontrado esta tortuga en Argentina se levanta la voz de alerta sobre la existencia de un tráfico ilegal de la especie y la presión de caza que tienen esta y otras especies de tortugas, para proveer ejemplares y que sean vendidos como mascotas”.
“Luego del chequeo clínico, constatamos que el ejemplar no presentaba signos de enfermedad, aunque todavía se encuentra cumpliendo un período de cuarentena debido a la posibilidad de enfermedades que pueden estar latentes y aún no se manifiesten”, explicó.
Además, detalló: “El período de cuarentena es una instancia por la que pasa toda especie recién llegada de un proceso de rescate, sin excepción; tanto por la seguridad y el bienestar del animal, como de los demás habitantes del Bioparque».
Al tratarse de una especie que no es nativa del país, no va a poder ser reinsertada en ningún ambiente, ya que no “pertenece naturalmente a ninguno y, técnicamente, esto no está permitido por ley”. Actualmente, la supervivencia de este tipo de tortugas solo está garantizada en reservas y parques nacionales.
En caso de que existiese la posibilidad de llevarla hasta África, los especialistas admiten que tampoco sería posible reinsertarla porque, «debido a su ciclo biológico, las tortugas pueden pasar muchos años hasta manifestar una enfermedad, y devolverlas ‘mascotizadas’ a su hábitat puede introducir a largo plazo una enfermedad a la población silvestre».
CÓMO SIGUE SU FUTURO
Así, una vez que termine su cuarentena y posterior rehabilitación, el animal va a formar parte de la población del Bioparque Temaiken, junto a otras tortugas del mismo origen que ya viven allí.







