Por estos días comenzó la “corta anual” de los ríos en Mendoza, un período clave para la recuperación de reservas hídricas y la realización de tareas de mantenimiento en toda la red de distribución.
Según anunció el Departamento General de Irrigación, entre mayo y agosto se interrumpen las erogaciones de agua en las cuencas de la provincia, aprovechando que en esta época los cultivos requieren menos riego.
Durante este tiempo, las inspecciones de cauce realizan la limpieza de redes secundarias, terciarias y desagües, además de distintas obras de conservación y mantenimiento en diques de cabecera y derivados internos de la red primaria.
En lo que respecta al sur mendocino, el Río Atuel comenzó su corta anual el 1 de mayo y se extenderá por 106 días, hasta el próximo 15 de agosto. Una vez más, se trata de la corta más prolongada de toda la provincia y la única que supera el centenar de días.
Los efectos de esta pausa ya se sienten. Según el informe difundido por Irrigación con datos del 1 al 15 de mayo, los embalses El Nihuil y Valle Grande no registraron egresos y sumaron un ingreso de 25 millones de metros cúbicos.
Actualmente acumulan 183 Mm³, lo que representa un 52% de su capacidad. Antes de iniciar la corta los embalses totalizaban un 47% de llenado, con 159 millones de metros cúbicos.
En la cuenca del Río Diamante, la corta comenzará el 28 de mayo y se extenderá hasta el 4 de agosto, siendo la más corta de toda Mendoza con apenas 68 días.
Aun así, sus embalses empezaron a recuperar: Agua del Toro y Los Reyunos almacenan un 79% de su capacidad, con 426 millones de metros cúbicos acumulados hace unos días y -ahora- están al 82% con 440.







