En el sur de Mendoza, ocho establecimientos ganaderos están marcando un antes y un después en la producción bovina gracias a la aplicación de tecnología de manejo integral propuesta por el INTA.
El resultado es contundente: lograron niveles productivos del 80% de terneros destetados, superando holgadamente la media provincial.
La clave del éxito radica en un enfoque integral que conjuga pastoreo rotativo diferido, control de lactancia, y mejoramiento de la condición corporal de los animales.
MÁS PASTO, MÁS EFICIENCIA
El manejo sostenido de los recursos permitió elevar la capacidad productiva de los pastizales de 150 a 250 kilos de materia seca por hectárea en solo cinco años, una mejora significativa que impacta directamente en la eficiencia del sistema ganadero.
En paralelo, se logró establecer una carga animal de 20 vacas por hectárea con índices de preñez superiores al 90%, cifras que reflejan el alto rendimiento alcanzado.
El enfoque propuesto por el INTA demuestra que con planificación, tecnología y trabajo articulado entre el sector público y privado, es posible aumentar la productividad sin comprometer la sustentabilidad del recurso forrajero.
Este tipo de experiencias en el sur provincial abren el camino para escalar buenas prácticas en un territorio con alto potencial ganadero.







