Aunque la velocidad de internet mejoró en los últimos años, especialistas sostienen que miles de mendocinos siguen teniendo dificultades para acceder a servicios de calidad. Reclaman inversiones en fibra óptica, antenas y una mayor participación estatal para ampliar la cobertura.
Los datos difundidos por el Ente Nacional de Comunicaciones muestran que Mendoza continúa por debajo del promedio nacional en materia de acceso a internet fijo. Según las cifras correspondientes al segundo trimestre del año pasado, la provincia registraba 353.026 accesos a internet fijo, lo que representa una penetración de 60,67 accesos cada 100 hogares, mientras que el promedio nacional alcanzaba los 81,82 accesos.
Sobre esta realidad se refirió el ingeniero en electrónica y especialista en telecomunicaciones Ariel Garbarz, quien analizó la evolución de la conectividad en Mendoza y planteó que, si bien se han registrado avances importantes en los últimos años, todavía existe una marcada desigualdad entre quienes viven en centros urbanos y quienes residen en zonas rurales o alejadas.
En diálogo con FM Vos 94.5 y Diario San Rafael, Ariel Garbarz explicó que entre 2015 y 2019 prácticamente no hubo mejoras significativas en el acceso domiciliario a internet en la provincia. “Mendoza no avanzó en accesos domiciliarios a internet. Pasó de unos 32 accesos cada 100 hogares a apenas 33. No se movió la aguja”, afirmó.
El especialista señaló que la situación cambió entre 2019 y 2023, período en el que se produjo el crecimiento más importante de los últimos años. “Mendoza pasó de unos 33 accesos cada 100 hogares a más de 52. Ahí Mendoza ya superaba el promedio nacional de accesos”, destacó. Además del crecimiento en cantidad de usuarios conectados, Ariel Garbarz remarcó que durante esos años también mejoró la calidad del servicio. “No solo mejoró el tema de los accesos, sino también la velocidad, empujada por infraestructura nueva, a pesar de la pandemia que exigió muchísima demanda”, indicó. Sin embargo, advirtió que el aumento de la velocidad no significa necesariamente que el problema de la conectividad esté resuelto. “Desde 2024 la velocidad creció notablemente, pero eso no quiere decir que se haya resuelto la conectividad”, sostuvo. En ese sentido, explicó que la mejora se concentra principalmente en los grandes centros urbanos. “Puede haber 150 o 180 megas en zonas urbanas y, al mismo tiempo, productores, escuelas rurales y rutas con una conexión precaria. Mendoza tiene más velocidad para los que ya están conectados en la ciudad, pero todavía necesita más red para los que siguen afuera”, afirmó.

Ariel Garbarz consideró que la expansión de la conectividad no puede quedar únicamente en manos del mercado. “La conectividad no puede depender solo del negocio privado. Ahí tiene que intervenir el Estado”, expresó. Según explicó, la falta de infraestructura genera una ampliación de la brecha digital. “Si no hay fibra óptica, si no hay inversión territorial y planificación federal, la brecha digital se agranda. Y eso es lo que está pasando ahora en Mendoza”, señaló.
Velocidades y desafíos tecnológicos
Respecto de las velocidades disponibles, indicó que el promedio nacional ronda actualmente los 300 megas, aunque aseguró que en Mendoza esos niveles todavía son excepcionales.
“En el mejor de los casos, en el Gran Mendoza no pasás de 180 megas, salvo algunos particulares o empresas que pagan conexiones especiales”, comentó. Durante la entrevista también se refirió a los servicios satelitales como Starlink, una alternativa que permite acceder a internet en zonas alejadas. No obstante, sostuvo que los costos representan una barrera para gran parte de la población. “Starlink te ofrece conexión satelital en cualquier lado, en la montaña o en el campo, pero tenés que pagar 65 mil pesos por mes. La familia humilde no puede pagar eso de ninguna manera. Las escuelas tampoco pueden y algunos municipios tampoco”, afirmó.
Ariel Garbarz remarcó que la conectividad se ha convertido en una necesidad básica para la vida cotidiana y para el desarrollo productivo. “Los dos necesitan conectividad. Tanto un productor agropecuario como el trabajador que vive en ese campo. Los dos necesitan internet y también poder comunicarse”, sostuvo. Consultado sobre el futuro de las telecomunicaciones en el país, el especialista fue crítico con la situación actual. “Estamos muy mal, muy mal. No es solo la situación de Mendoza, sino de la mayoría de las provincias”, expresó. Atribuyó parte de los problemas a la ausencia de políticas públicas específicas para el sector.
“No hay un plan nacional. El plan Argentina Conectada está interrumpido hace muchos años. Ahí fue cuando creció la conectividad, creció la velocidad y se redujo la brecha digital”, afirmó. Asimismo, señaló que actualmente no existen programas de magnitud destinados a ampliar la infraestructura. “Hoy no tenés ningún plan ni nacional ni provincial en Mendoza para instalar más fibra óptica o más antenas”, aseguró. Para Ariel Garbarz, la solución pasa necesariamente por mayores inversiones en infraestructura. “La única salida es la inversión en fibra óptica y en antenas. El único que hace eso, acá y en todo el mundo, es el Estado”, manifestó. Explicó además que la fibra óptica constituye la tecnología más eficiente para afrontar las demandas futuras de conectividad. “Una vez que instalaste fibra óptica podés llegar a 500 megas, 1.000 megas y no se satura. Tenés para décadas de conectividad y de velocidad”, indicó. En cuanto a la tecnología móvil, señaló que el servicio 5G ya es el estándar en las áreas urbanas más importantes de Mendoza, aunque aclaró que la situación cambia rápidamente al alejarse de los principales centros poblados. “En Mendoza capital tenés 4G o 5G y velocidades de 180 o 300 megas sin problemas. Pero te alejás un poco y la velocidad cae violentamente. En algunos lugares todavía aparece 3G”, afirmó.
Finalmente, el especialista planteó que el acceso a internet debe ser considerado un derecho esencial para la ciudadanía actual. “Ya es un derecho humano estar conectado. Si no estás comunicado, si no tenés internet, estás absolutamente marginado de la sociedad”, concluyó.







