Mientras la cosecha de ciruela ingresa en su tramo final en el sur mendocino, especialistas del INTA Rama Caída recuerdan la importancia de realizar una adecuada fertilización nitrogenada en poscosecha, una práctica clave para mantener la sanidad de los montes frutales y mejorar el rendimiento de la próxima temporada.
Los ingenieros agrónomos Hilario Lázaro y Laura Martínez explicaron que el nitrógeno es uno de los nutrientes prioritarios para la planta, aunque su aplicación debe realizarse de manera precisa para evitar desequilibrios.
Según detallaron, una aplicación deficiente puede provocar menor crecimiento en la siguiente temporada, mientras que un exceso de nitrógeno genera excesivo desarrollo vegetativo, sombreo en la copa y mayores costos de poda.
CLAVES PARA UNA FERTILIZACIÓN EFICIENTE
Desde el INTA recomiendan aplicar entre 30 y 40 kilos de nitrógeno por hectárea, lo que representa aproximadamente el 30% del nitrógeno total requerido en montes sanos y equilibrados.

Para calcular correctamente la dosis, indicaron que es fundamental tener en cuenta el contenido de nitrógeno del fertilizante que se utilice.
Además, los especialistas señalaron que los fertilizantes de liberación lenta, aunque implican una inversión inicial mayor, permiten optimizar la eficiencia de absorción y reducir pérdidas del nutriente.
CÓMO APLICARLO CORRECTAMENTE
En cuanto a la forma de aplicación, los técnicos sugieren que el nitrógeno puede incorporarse mediante labores superficiales y riego corto o mediante el riego por goteo
También recomiendan evitar riegos largos inmediatamente después de la fertilización, ya que pueden provocar pérdidas por lixiviación, es decir, el lavado del nutriente hacia capas más profundas del suelo.
PREPARAR EL MONTE PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA
Desde el organismo destacaron que una correcta fertilización en esta etapa permite generar buenas reservas nutricionales en las yemas, lo que se traduce en mayor resistencia de las flores a las primeras heladas, mejor calidad floral y mayor cuaje de frutos.

Además, estas reservas aumentan el potencial de calibre de la fruta en la próxima cosecha, un aspecto clave para la rentabilidad del cultivo.
Por eso, los técnicos remarcan que la poscosecha es un momento estratégico para el manejo nutricional de los montes de ciruelo, una práctica que puede marcar la diferencia en la productividad del año siguiente.







