La automatización del transporte pesado sigue avanzando en sectores industriales. En Suecia, una flota de camiones autónomos logró trasladar cerca de 700.000 toneladas de roca en una mina, marcando un nuevo paso en el desarrollo de tecnologías sin conductor para operaciones de gran escala.
Una prueba a gran escala en una mina de Suecia
El proyecto se desarrolló en Garpenberg, una de las principales explotaciones mineras de Suecia, mediante una colaboración entre Volvo Autonomous Solutions y la empresa minera Boliden. Durante la prueba, los vehículos realizaron más de 11.000 recorridos y acumularon alrededor de 56.000 kilómetros dentro de un entorno completamente controlado.
La flota estuvo integrada por unidades Volvo FH adaptadas para tareas mineras y equipadas con el sistema Autona/earth. La tecnología combina sensores LiDAR, radares, cámaras y procesamiento de datos en tiempo real para permitir que los vehículos se desplacen de manera autónoma por rutas previamente definidas dentro del predio.
El objetivo fue transportar material rocoso destinado al refuerzo de una presa. Según las compañías, la operación alcanzó un volumen equivalente a unas 280 piscinas olímpicas llenas de roca o al peso aproximado de 100 Torres Eiffel, una referencia que permite dimensionar la magnitud del trabajo realizado por estos camiones autónomos.
Seguridad, eficiencia y desafíos para el futuro
Desde Volvo destacaron que la autonomía permite reducir la exposición de trabajadores a zonas de riesgo y mejorar la continuidad de las operaciones. El sistema funciona bajo un modelo de Transporte como Servicio (TaaS), donde la empresa aporta tecnología, soporte técnico y parte de la operación para facilitar la adopción por parte de minas y canteras.

Sin embargo, la experiencia también dejó en claro que la automatización no elimina completamente la intervención humana. La operación requiere centros de control, personal especializado para monitoreo, mantenimiento permanente e infraestructura adaptada para garantizar el funcionamiento seguro del sistema.
Aunque los vehículos autónomos ya operan a gran escala en entornos industriales cerrados, su llegada a rutas abiertas aún depende de regulaciones, infraestructura adecuada y exigentes estándares de seguridad.
Fuente: La 100.







