En un escenario de variables macroeconómicas mixtas, que combinan señales positivas con números negativos, el Gobierno nacional busca impulsar diferentes motores que terminen por encarrilar el camino de la economía. Uno de esos motores es el crédito. Por medio de desregulaciones y decisiones de política económica enfocadas en reducir las tasas de interés, el Estado nacional ha intentado que la oferta y la demanda del mercado financiero se reencuentren.
Las estadísticas oficiales difundidas por el Banco Central demuestran que en parte el objetivo se logró. En 2025 el crédito al sector privado creció un 28,7% real a nivel nacional y algunas líneas en particular, como los préstamos hipotecarios, saltaron más de un 100%.
Qué pasó en Mendoza
La situación en la provincia no difiere de lo ocurrido a nivel país. Según datos publicados por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), en diciembre de 2025 el saldo total de préstamos otorgados en Mendoza por entidades financieras residentes en el país ascendió a $2,9 billones. Este valor, representa un crecimiento nominal del 91% en relación a igual mes del año pasado, cuando el saldo de préstamos era de $1,56 billones. Si se descuenta el efecto de la inflación de ese período, que en Mendoza fue de 29,9%, se deduce que el crecimiento real fue del 47,2%.
Ahora bien, ¿quiénes pidieron los nuevos préstamos? Hay varias formas de analizar los resultados, pero para simplificar el análisis, El Sol evaluó dos variables: cuáles fueron las actividades que más crecieron de un año a otro y cuáles son los sectores que mayor saldo de préstamos tienen en la actualidad.
En lo que respecta al primer punto, los números son claros. La rama con mayor crecimiento de su deuda en 2025 fue la administración pública. De acuerdo con las estadísticas de la DEIE, el sector de “Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria”, tenía un saldo de préstamos de $26.303 millones en diciembre de 2024 y saltó a $190.525 millones en igual mes de 2025, lo que se traduce en una variación real del 457,6%. Este resultado se refuerza con otro dato clave. Según la DEIE, el sector público no financiero de Mendoza tenía una participación del 3,4% en el saldo total de préstamos al sector público nacional en 2024. Un año más tarde, la participación de Mendoza ascendió a 10,7%.

En lo que respecta al sector privado, la rama más demandante de crédito en 2025 fue la de “Servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler”, que incrementó 104,4% real el saldo total de préstamos. Le siguieren en orden descendente la “Explotación de minas y canteras” (78,1% de crecimiento), la “Fabricación de vehículos y equipos de transporte” (70,2%) y la “Fabricación de sustancias y productos químicos” (60,7%), entre otros.
No obstante, las variaciones reales no reflejan necesariamente qué ramas de actividad tienen mayor participación sobre el saldo total de préstamos. Si se miran sólo los montos, se encuentra que el sector que más deuda acumula en la actualidad es el de “Personas físicas en relación de dependencia laboral”. En otras palabras, son los trabajadores mendocinos los que más deuda tienen. El salto total de préstamos a las personas físicas es de $962.995 millones (dato de diciembre de 2025). Es decir que casi un tercio del dinero adeudado en la provincia le corresponde a esa categoría.
Luego, aparecen en la lista siete ramas de actividad que tienen un saldo de préstamos superior a los $100.000 millones. Entre ellas, la que mayor deuda concentra es la “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura”, que tiene un saldo de $317.338 millones. Más abajo aparecen los “Cultivos y servicios agrícolas” ($238.180 millones) y el rubro “Otros (servicios)”, con $198.880 millones.

Completan la lista la “Administración pública” ($190.525 millones), el “Comercio al por menor” ($ 146.250 millones) y el “Comercio al por mayor” ($ 121.689 millones). Entre esas ocho ramas de actividad, concentran el 80% del saldo total de préstamos en la provincia. El 20% restante se divide en otros 17 sectores económicos.
Será interesante conocer, cuando la DEIE publique el informe de Producto Bruto Geográfico (PBG) del 2025, si los sectores que más crédito tomaron el año pasado pudieron transformarlo en crecimiento económico. Por lo pronto, el objetivo del Gobierno sigue siendo claro: dinamizar el crédito para reactivar la economía.
Arranque lento del 2026
Aunque los números revelan una clara expansión del sector financiero en 2025, hoy las condiciones distan de ser las ideales y los especialistas advierten que hay algunas señales de “estancamiento”.
Jorge Vasconcelos, economista del Ieral (Fundación Mediterránea), explica que durante el primer trimestre el Banco Central fue exitoso en acumular adquisiciones netas de dólares en el mercado por 4,5 mil millones de dólares, pero, como la demanda de dinero no se recuperó, los pesos emitidos por esas compras fueron esterilizados por diversos instrumentos administrados por el Tesoro y el BCRA. Por este motivo, señala que “el crédito al sector privado experimentó una modesta mejora, insuficiente para lograr dinamismo en los sectores que más empleo generan“.
Para el economista, el panorama futuro depende de definiciones oficiales: “Todavía no hay señales claras respecto a cuál habrá de ser la política en el plano monetario, si se mantendrán los mecanismos de esterilización, con el freno de mano para el crédito, o si el gobierno se animará a dejar que fluyan los pesos derivados de la compra de dólares“. No obstante, destaca un dato positivo: “El crédito al sector privado comienza a despegar, de la mano de tasas de interés de corto plazo que han vuelto a terreno de neutralidad medidas contra la inflación“.
Por su parte, Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, aporta una visión más cautelosa sobre el desempeño reciente de las carteras. “Completamos un trimestre (el primero de 2026) con leves incrementos nominales que no llegan a compensar la pérdida del valor de la moneda, lo cual implica una variación real negativa de la cartera nominada en pesos. Esto, sumado a un crecimiento real anual de solamente el 12,2% en marzo, nos indica un estancamiento en la recuperación del crédito“, concluye el especialista.
En paralelo, otra señal de alerta que pone en duda la continuidad del crecimiento de los préstamos -al menos a las personas físicas- es el aumento de la morosidad. Según la consultora EcoGo, la irregularidad en las carteras de crédito no bancario (fintechs, billeteras virtuales y entidades financieras no tradicionales) alcanzó el 23,9% en enero de 2026. En el segmento bancario, los niveles también subieron hasta ubicarse en torno al 10,6 %, el punto más alto en más de 20 años según estimaciones basadas en datos del Banco Central de la República Argentina.
“El aumento de la morosidad ya está generando efectos concretos: más reservas por incobrables, condiciones más duras para acceder al crédito y tasas más altas para refinanciar. De esta manera, el crédito deja de ser una herramienta de expansión y empieza a impactar en la actividad”, explica Maximiliano Galli, CEO de Helipagos y Mora.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/creditos-en-mendoza-quienes-ganan-y-quienes-pierden-en-la-carrera-por-financiarse/







