En Mendoza mujeres rurales están recuperando la tradición huarpe de hilar a mano y teñir con tintes naturales. La propuesta comenzó en Lavalle y –debido a que casi no hay cría de ovinos en ese departamento- se empezó a contactar a puesteros sureños que “quemaban” la lana de sus ovejas por el escaso valor que podían sacar.
Ante esto, técnicos capacitaron a los productores para realizar la esquila limpia y prolija, mejorando la calidad de la lana, y lograron que el valor aumente a 50 y hasta 70 pesos por kilo, dependiendo de la calidad.
Gracias a este sistema se ha logrado una reactivación de las labores relacionadas al acervo cultural y raíces de cada zona, ya que el programa se extendió a Malargüe y San Carlos.
Tal es el impacto generado que entre las instituciones participantes se está redactando un proyecto que abarca desde la sanidad del animal productor, la esquila, guarda y almacenamiento de la lana, escarmenado, lavado, teñido e hilado, estrategias de comercialización, etcétera.
Es de destacar que la lana más buscada entre las hilanderas y tejedoras es la negra, ya que es difícil de conseguir.
“La semana pasada, gracias a la gestión de un técnico de Ganadería de San Rafael, logramos que una barraca del lugar donara 2.000 kilos de lana negra para ser distribuida entre las hilanderas de San Carlos y Lavalle. Para ello el Municipio puso a disposición un camión que, con personal nuestro, es trasladado hasta San Carlos y el resto a San José Lavalle, donde se acopia y está distribuyendo entre las hilanderas y tejedoras del secano”, dijo Lorena Meschini, directora de Economía Social y Asociatividad de la Provincia.







