Ni el más pesimista, ni el más descreído de los posibles éxitos de la Selección Argentina, pudieron vaticinar semejante golpazo de Arabia Saudita. Argentina arrancó el Mundial de Qatar con una insólita e histórica derrota que hizo tambalear sus planes en la máxima cita futbolística.
El que – en la previa – era el cotejo “menos complicado”, terminó siendo más que un dolor de cabeza para los dirigidos por Lionel Scaloni, quienes después de un primer tiempo aceptable, y con el VAR como protagonista estelar, jugaron un pésimo segundo tiempo que pagaron, ni más ni menos, que con una derrota después de un prolongado invicto que duró 36 partidos.
En San Rafael, como en todo el país, el día no arrancó hasta después de las 9 de la mañana. Toda la atención estuvo centrada en lo que sucedía en el estadio de Lusail. En casas, oficinas, bares, hospitales, dependencias policiales y – por supuesto – en el parque Yrigoyen, donde se instaló una pantalla gigante. En cada rincón del departamento, el debut mundialista se llevó la mirada de todos.
Y precisamente en el predio detrás del teatro griego Chacho Santa Cruz, se vivieron múltiples emociones. A ese lugar donde el municipio colocó una pantalla de 9 x 5, llegaron cientos de niños, jóvenes y adultos, acompañados de reposeras, mate y – para el inicio de la mañana – abrigo y manta que después quedaron desparramados cuando el sol se elevó y empezó a calentar el ambiente.
La previa, con el himno, y el inicio del partido, se vivieron con extrema alegría y emoción, incluso el temprano gol de Leo Messi, tras la primera intervención del VAR y la ejecución de la “pena máxima” por parte del árbitro.
Luego vinieron los off side que, con la nueva tecnología de FIFA, provocó que 3 goles de la Selección fueran anulados. Así, los gritos de los fanáticos fueron en vano.
En el segundo tiempo llegó lo peor, ya que después de un primer tiempo donde Argentina pudo golear, sin brillar, en el complemento todo se desmoronó, con dos cachetazos que significaron los seguidos goles de Arabia, con los que empató y se puso en ventaja.
Ante la atónita mirada de los presentes, pasaron los minutos y nada cambió. Argentina sucumbió ante una Selección por la que nadie apostaba y que ahora, después del empate entre México y Polonia, lidera el grupo.
Ahora vendrán los mexicanos y nuestra Selección no tiene margen de error. Deberá ganar el sábado y el próximo miércoles a Polonia para alcanzar los octavos de final y mantener vivo el sueño mundialista.







