El brote se registró en Bengala Occidental y obligó a activar protocolos de aislamiento y vigilancia epidemiológica.
Las autoridades sanitarias de India confirmaron cinco casos del virus Nipah en el estado de Bengala Occidental, en una zona cercana a la ciudad de Calcuta. El brote se detectó principalmente en personal de salud y generó la activación inmediata de protocolos de emergencia ante el riesgo sanitario.
El foco inicial fue identificado en el hospital privado Narayana Multispecialty, ubicado a unos 24 kilómetros de Calcuta. Entre los contagios confirmados hay un médico, una enfermera y otro trabajador sanitario, mientras que las primeras infecciones se habrían producido antes de Año Nuevo.
Aislamiento y seguimiento de contactos
Según informaron las autoridades locales, una de las enfermeras infectadas permanece en estado crítico y en coma, luego de presentar fiebre alta y complicaciones respiratorias. El paciente que habría iniciado la cadena de contagios falleció antes de que se le pudieran realizar estudios diagnósticos.
Ante este escenario, se dispuso el aislamiento de 20 contactos considerados de alto riesgo y se realizaron pruebas a unas 180 personas. Las medidas buscan contener la posible propagación del virus, especialmente en ámbitos hospitalarios.
Un virus de alta letalidad
El virus Nipah se transmite principalmente a través de murciélagos frugívoros, presentes tanto en zonas urbanas como rurales. También puede propagarse por contacto con cerdos infectados y, en menor medida, mediante transmisión entre personas.
Pertenece a la familia de los henipavirus y es considerado una amenaza prioritaria por la Organización Mundial de la Salud. La enfermedad puede comenzar sin síntomas, pero evolucionar rápidamente hacia cuadros graves de insuficiencia respiratoria y encefalitis.
Riesgos y antecedentes
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, vómitos y dolor de garganta. En los casos severos, la encefalitis puede provocar coma en un plazo de 24 a 48 horas. La tasa de mortalidad se estima entre el 40% y el 75%, y actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados.
El virus fue identificado por primera vez en 1999 durante un brote en Malasia y Singapur. Desde entonces, se registraron episodios esporádicos en India y Bangladesh, con especial impacto en algunas regiones del país asiático en los últimos años.







