Desde el año 2000, el 29 de septiembre además de conmemorarse el Día de la Sanidad, se celebra el Día Mundial del Corazón, con el objetivo de generar conciencia sobre las actividades cardiovasculares, su prevención, el control y tratamiento. Al respecto dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, el cardiólogo Leonardo Schiavone.
Este tipo de fechas son importantes especialmente para hablar sobre el tema con la población. “Básicamente, a través de lo que es la celebración del Día Mundial del Corazón, queremos generar un poco de conciencia con actividades de difusión para la población en general, sobre concientizar sobre lo que son las enfermedades cardiovasculares y quiénes las producen. Las enfermedades cardiovasculares son las principales causas de muerte a partir de los 40 años, por infartos de corazón o infartos cerebrales. La idea es concientizar sobre los factores de riesgo para producir estas enfermedades, que los tenemos a diario pero que muchas veces no nos damos cuenta por cuestiones personales, porque quizás uno piensa que la presión arterial me va a dar un síntoma, y generalmente la presión arterial es silenciosa”, dijo el cardiólogo y agregó que lo mismo ocurre con las subas de azúcar o de colesterol, por lo que son factores de riesgo modificables detectados a tiempo. “Otros factores de riesgo son el tabaquismo, el sedentarismo (falta de actividad física), y el sobrepeso y la obesidad. Son factores modificables, que agarrados a tiempo lo que generan es que hagan menos daño a nuestras arterias, tanto del cerebro, como del corazón, del riñón y de los órganos vitales, disminuyendo cuando controlamos la posibilidad de un infarto, sea cardíaco o cerebral”, aclaró Schiavone.
Un alto porcentaje de las muertes por problemas cardíacos son potencialmente evitables. “El 80% de las muertes podrían ser evitables si todos nos hiciéramos anualmente un control, ya sea con un clínico o con un cardiólogo que detecte esos factores de riesgo y lo pueda modificar”, aseguró.
En el marco de la jornada y para llegar a la población en general, en el hospital Schestakow se colocó un stand en el que la gente, voluntariamente, podía tomarse la presión para calcular el riesgo cardiovascular en virtud de la misma, a través del uso de una calculadora.







