Cada 5 de diciembre se conmemora el Día Mundial del Suelo, una fecha que busca llamar la atención sobre un recurso tan básico como silencioso: el suelo que pisamos, del que se alimentan nuestros cultivos y del que depende buena parte de la vida tal como la conocemos.
En la EEA INTA Rama Caída, la jornada se vivió como una oportunidad para volver a poner en valor la importancia de proteger y manejar responsablemente el suelo, especialmente en una región donde la actividad agrícola tiene un peso central.

LABORATORIO DE SUELO, AGUA Y NUTRICIÓN VEGETAL
Desde el Laboratorio de Suelo, Agua y Nutrición Vegetal de la estación, recordaron que el suelo no es solo “tierra”, sino un sistema vivo, complejo y frágil. Allí, día a día, se determinan variables físicas, químicas y biológicas que ofrecen información clave para la toma de decisiones en el campo, con especial foco en prácticas vinculadas a la agricultura regenerativa.
Cuidar la materia orgánica y los microorganismos que habitan el suelo resulta esencial para garantizar una buena disponibilidad de nutrientes, mejorar la estructura y mantener la salud del suelo a largo plazo. Un suelo sano retiene mejor el agua, hace más eficiente el uso de fertilizantes y contribuye a mitigar el impacto del cambio climático al capturar carbono.
INTA Rama Caída hizo extensivo su agradecimiento a quienes integran el equipo técnico del laboratorio: Laura Martínez, Rubén Osorio, Leonardo Saavedra, Melanie Vico y Brenda Pastrana, por su compromiso y dedicación cotidiana en el análisis y monitoreo de suelos de la región.
En un contexto donde se discuten modelos productivos, uso de insumos y cambio climático, el mensaje que deja este Día Mundial del Suelo desde Rama Caída es claro: cuidar el suelo no es solo una buena práctica agrícola; es una apuesta concreta por el futuro de la producción y de las próximas generaciones.







