En la inmensidad del secano del Sur de Mendoza, donde no hay señal, ni antenas, ni rutas asfaltadas, la vida sigue. Y sigue gracias a mujeres y hombres que, a caballo, cruzan montañas, sortean ríos y llevan algo más que salud: llevan dignidad, presencia, humanidad.
De eso trata “Crónica de un aviso radial”, el emotivo documental socio-sanitario que se proyectará el próximo jueves 12 de junio a las 19 en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria.
Con entrada libre y gratuita, lo que se verá en pantalla es mucho más que una película: es un homenaje silencioso a quienes hacen patria donde el Estado apenas llega.
La cinta fue rodada en Malal-Michi, una veranada ubicada en los confines de Mendoza y Neuquén, en las nacientes del río Barrancas.
Allí, entre cerros y soledades infinitas, las familias trashumantes siguen moviendo su ganado en busca de pasturas, como lo hacían sus abuelos y bisabuelos. Y allí también llegan, a caballo y con botiquines al hombro, los Agentes Sanitarios del Área de Salud Malargüe, una figura que mezcla coraje rural con vocación de servicio.
LA PATRIA PROFUNDA
Lo que ocurre en ese rincón perdido del mapa es invisible para la mayoría, pero cada tanto una voz en la radio logra conectar ese mundo con el resto del país. Porque donde no hay WiFi, ni WhatsApp, ni redes sociales, aún hay una radio. Y aún hay alguien escuchando.
“Crónica de un aviso radial” entrelaza imágenes documentales con un hecho real ocurrido en esa veranada.
Es una historia mínima, y por eso mismo enorme: un aviso radial que cambia una vida, que convoca, que alerta, que acompaña. Es también una metáfora: en un país donde todo parece girar en torno a las grandes ciudades, aún hay territorio donde las noticias se dan boca a boca.
El film, que podrá verse en una función especial en San Rafael, es también un tributo al trabajo del sistema de salud pública, que en silencio y sin flashes, sostiene con mística las vidas más alejadas del centro. Los agentes sanitarios que protagonizan la historia no llevan uniformes vistosos ni cobran premios, pero son los verdaderos héroes de la Argentina profunda.
Donde solo llegan las ondas y los caballos, también hay futuro. Porque hay alguien que todavía va, y alguien que todavía escucha.







