El dólar experimentó una fuerte baja en las últimas semanas impulsada por un ingreso de divisas mayor al esperado en el marco del blanqueo de capitales impulsado por el gobierno. La pregunta es si existe margen para que las cotizaciones del dólar libre sigan en declive, o si encontraron un piso.
El economista Daniel Garro, en diálogo con FM Vos 94.5, se refirió a ese y a varios temas más de interés económico. «El dólar baja gracias a una conjunción de hechos. Lo primero que hay que mencionar es que existe una fuerte escases de pesos por la implementación de la política emisión monetaria cero del gobierno. Por otra parte, los dólares que compra la administración nacional los vuelve a vender en el mercado bursátil. A esto se le suma que la oferta de dólares ha aumentado. Hay mucha gente y pequeñas empresas que ante la restricción del peso debe desprenderse de sus dólares para poder pagar las cuentas. La reestructuración de los precios relativos en Argentina es muy fuerte», señaló Daniel Garro al principio de la nota.
«El tema del blanqueo de capitales también ha incrementado la oferta de dólares. Estos factores son los que impulsan la tendencia hacia bajo de la moneda estadounidense. Hoy las empresas y las personas pagan un valor mucho más cercano al valor real de las tarifas. Lo mismo está pasando con otros precios de los servicios. Como los ingresos o salarios se vieron afectados como producto de la recesión, las familias y empresas tienen que disponer de los ahorros en dólares para poder pagar. Lo que se está produciendo en Argentina es un esquema de desahorro. Era algo lógico que ocurriera desde el momento en el que se comenzaron a sincerar algunas variables», añadió.
Luego, analizó la recesión de la economía y el consumo. «Muchos piensan que si no hay consumo la economía no se mueve, pero en realidad cuando se disminuye el consumo es porque la gente está ahorrando. Entonces, si aumenta el ahorro la tasa de interés baja, lo cual permite que pueda haber inversiones. Todo aumento del ahorro siempre es producto de una disminución del consumo. En algún momento se comienza a notar un mayor índice de inversión y con ello el aumento de la producción y la oferta de bienes y servicios. De ese modo, es como se va saneando la economía», argumentó Garro. «No obstante, hay un problema y es que en Argentina ese proceso de saneamiento no se está dando en su totalidad. Y es justamente porque hay un componente de desahorro del sector privado. Por eso mismo, el gobierno recurrió al RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) para que lleguen al país algunas inversiones fuertes hasta que haya capacidad de ahorro en el país. Ese es el mayor desafío que tiene el gobierno, puesto que dentro de este esquema hay un problema de tiempo. Se tuvo que recurrir al RIGI para suplantar el problema de desahorro», sostuvo el economista.
Luego, retomó el tema de la caída del dólar, pero en relación al cepo cambiario. «La verdad es que no sabemos cómo se comportaría el dólar si no hubiera control de cambio y cepo. Tampoco sabríamos hasta dónde habría o no demanda de pesos. Ese es el gran temor que tiene el gobierno nacional, por eso no levanta el cepo. Son varios los interrogantes de cara al futuro. Cuando los exportadores le venden los dólares al gobierno (obligadamente por el control de cambio) reciben pesos. Luego, los vende en el mercado bursátil al contado con liquidación. Eso hace que se incremente la oferta del dólar y el tipo de cambio se vaya hacia bajo. La idea de la gestión de Milei es que esto funcione como un cierre de grifo de emisión primaria», amplió la información.
Por último, vaticinó qué puede llegar a pasar en los próximos días con la cotización del dólar libre. «Por ahora, la continuidad de la no emisión primaria va a generar que el tipo de cambio no va a tener movimientos muy fuertes. Hay que ver cómo repercute el tema del pago de los aguinaldos. Muchas veces las empresas se desprenden de sus dólares para poder pagarlos. Hay que observar si el proceso desahorro tocó su piso o no», aseveró.
«Una economía necesita que el consumo baje para que empiece a haber ahorro e inversiones. Con ello, en las economías sanas se produce un cambio sobre la preferencia temporal y muchos proyectos se tornan rentables. Si hay inversiones hay consumo en lo que refiere a los bienes de capital. Esa es una etapa de la economía que se conoce como recesión buena. Eso es lo que no está ocurriendo hoy en la Argentina, el desahorro no debe ir más allá del proceso de la reestructuración de precios relativos. El gobierno tiene un problema de tiempo, porque para desregular se precisan leyes y muchas veces el Congreso no se las aprueba. Hay que ver si el mercado está dispuesto a esperar o no. Ese es el gran interrogante», completó.







