El próximo 23 de octubre, un grupo de ex alumnos de la Escuela Pascual Iaccarini celebrará una ocasión muy especial: el 50º aniversario de su egreso. La promoción de 1974, integrada originalmente por 23 estudiantes, se ha mantenido en contacto a lo largo de los años, y en esta oportunidad se reunirán en las nuevas instalaciones de la institución para rendir homenaje a su querida escuela. “Es un día muy significativo para nosotros”, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 María Noemí Molina, una de las ex alumnas, quien asegura que la relación entre los compañeros de esa época sigue siendo muy fuerte. “Aunque algunos ya no están físicamente, los tenemos muy presentes en el corazón y en el recuerdo”.
El evento ha sido planificado con dedicación y esmero, y coincidirá con el aniversario de la institución. “El acto se realizará en el nuevo edificio de la escuela, en la calle Tirasso, donde hacíamos nuestras prácticas, y hemos decidido participar y hacer una placa en agradecimiento, para dejar nuestra huella en este lugar tan querido”, comentó Noemí con emoción. La elección de esta fecha no es casual, ya que la Escuela Pascual Iaccarini tiene un lugar especial en la vida de sus egresados. “La formación que recibimos fue integral, tanto en lo técnico como en lo personal. Nos inculcaron valores que nos han acompañado toda la vida”.
A lo largo de la charla, Noemí compartió detalles sobre la importancia de la educación técnica que brindaba la escuela en aquellos años. “La Pascual Iaccarini y la ENET eran icónicas en San Rafael. No solo salías con un título, sino con una formación sólida que te permitía integrarte rápidamente al mercado laboral, ya fuera en la industria agrícola o en la enología, que eran sectores clave en la región”, relató. Recordó con orgullo la exigencia académica y las experiencias prácticas que les proporcionaban las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos del mundo laboral. “Hacíamos actividades en la finca de la escuela, experiencias en laboratorio, en bodega y en fábrica. La formación técnica que recibimos nos permitió destacarnos en cualquier ámbito profesional”.
“Volver a la escuela en su aniversario es una manera de mostrar a los jóvenes que hoy están cursando, la importancia de lo que significa esta etapa en la vida de cada uno. Nosotros tuvimos la suerte de contar con profesores excepcionales que marcaron nuestra trayectoria”, afirmó Noemí. En este sentido, recordó con cariño a varios de sus maestros. “Todos ellos fueron clave en nuestra formación. Sus enseñanzas siguen siendo parte de lo que somos hoy”, añadió.
El reencuentro contará con la presencia de 19 ex alumnos, algunos de los cuales viajarán desde otras provincias para participar en esta conmemoración. “Tenemos compañeros que vienen de Buenos Aires, de Córdoba, de Mendoza y Malargüe. Aunque no todos residimos en San Rafael, el vínculo que nos une es muy fuerte, y cada vez que nos reencontramos es como si el tiempo no hubiera pasado”. El hecho de que varios de los egresados hayan fallecido añade un matiz de nostalgia al encuentro. “De los 23 que éramos, lamentablemente ya han partido 4. Su ausencia se siente, pero los recordamos con mucho cariño”.
Después del acto en la escuela, los ex alumnos continuarán la celebración con un almuerzo en la finca de uno de los compañeros, ubicada en el distrito de Cuadro Benegas. “Es una tradición que mantenemos cada vez que nos reunimos. Solemos vernos todos los años, pero esta vez es especial por los 50 años de egreso”, explicó Noemí. El evento será, sin duda, un momento de alegría y camaradería, donde las anécdotas y los recuerdos volverán a salir a la luz. “No solo compartimos un aula, sino una etapa de nuestras vidas que fue fundamental. La amistad que forjamos es profunda y sincera, y eso es algo que valoramos enormemente”.
La celebración del 50º aniversario de la promoción 1974 de la Escuela Pascual Iaccarini es un testimonio del impacto duradero que puede tener una institución educativa en la vida de sus estudiantes. Para Noemí y sus compañeros, este reencuentro no es solo una oportunidad para recordar el pasado, sino también para celebrar el presente y mirar hacia el futuro con optimismo. “Es un momento para dar gracias a Dios, a nuestros padres y a la escuela, por habernos permitido transitar este camino. Estamos orgullosos de haber sido parte de esta institución, y queremos que su legado siga vivo en las próximas generaciones”.







