Al igual que días atrás, ayer un vehículo impactó contra la rotonda del mapa, en el acceso oeste a la Ciudad de San Rafael. De hecho, el conductor también estaba alcoholizado, como el del caso que dimos cuenta hace poco.
En ese contexto, vale remarcar – una vez más – la problemática del alcohol al volante y sus consecuencias. En los hechos que aludimos al comienzo de este artículo, quienes manejaban los automóviles – los dos marca Peugeot – tuvieron “un Dios aparte”, como se suele decir en la jerga popular. Es que sólo se registraron daños materiales y los choferes no sufrieron ningún tipo de heridas.
En los dos casos, según describieron fuentes policiales, el alcohol en sangre que “ostentaban” los conductores, resultó el factor incidente para explicar por qué ninguno logró eludir la histórica rotonda César Robles, icónica por el mapa iluminado que tiene en su centro.
Muchas veces hemos volcado a estas páginas la problemática del alcohol al volante y, pese a varias campañas de concientización y prevención, es un tema que no tiene solución. Por el contrario, siempre parece agravarse.
En ese contexto, cabe plantearse si los controles que actualmente efectúa la Policía de Mendoza, especialmente durante las madrugadas de fines de semana, no son suficientes para paliar un flagelo que puede ocasionar consecuencias fatales, tanto para quienes cometen la infracción como para terceros.
Los vehículos en manos de conductores alcoholizados se transforman en verdaderas armas, teniendo en cuenta que quienes deben conducirlo con responsabilidad, quedan a merced de los estragos que el alcohol causa en el organismo.
¿Alguna vez tendrá solución esa problemática?







