La economista Paula Pía Ariet analizó el creciente endeudamiento de las familias, el rol de las tasas de interés y el impacto de las billeteras virtuales en un contexto de caída sostenida del ingreso real. También advirtió sobre los riesgos de créditos caros y la necesidad de condiciones más equilibradas para el sistema financiero.
El incremento en el uso de tarjetas de crédito para afrontar gastos cotidianos y el crecimiento de la mora en distintos segmentos del sistema financiero encendieron señales de alerta en el escenario económico actual. En ese contexto, la economista Paula Pía Ariet explicó que estos fenómenos responden, principalmente, a una pérdida sostenida del poder adquisitivo que se arrastra desde hace más de 15 años.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, sostuvo que “hay dos cosas que para mí son importantes. Por un lado, que ha habido una pérdida de poder adquisitivo” y agregó que “cuando aumentan los salarios menos que la inflación, hay pérdida de poder adquisitivo”. En esa línea, remarcó que esta situación se viene produciendo de manera constante.
El círculo vicioso del crédito
Ariet detalló que esta caída en los ingresos reales impacta directamente en el comportamiento de consumo. “Cuando perdés poder adquisitivo, lo que hacés es no poder adaptar tan rápido tu nivel de gasto al nuevo escenario”, explicó, y señaló que frente a ese desfasaje “necesitás crédito. Y el primer crédito que se usa es el de la tarjeta de crédito”.
Este proceso, indicó, genera un círculo complejo: “Como las personas estamos agotando el límite de la tarjeta y no pagando del todo bien porque perdiste poder de compra, empieza a caer el scoring”. En ese sentido, precisó que el puntaje bancario desciende y la capacidad de compra se reduce porque las líneas de crédito se achican, lo que deriva en una dinámica donde se consume más y se paga peor. “Hay más necesidad y menos línea de crédito”, sentenció.
Billeteras virtuales y tasas de interés
Sobre el crecimiento de la mora, particularmente en billeteras virtuales, la economista explicó que existe un menor nivel de conciencia sobre sus consecuencias. “No entendemos el impacto que tiene no pagarle al sistema de las billeteras virtuales”, afirmó, y añadió que inicialmente estas plataformas ofrecieron condiciones muy flexibles para captar clientes. Sin embargo, advirtió que ese escenario está cambiando: “Esto es como siempre: cuando fuiste muy generoso y sin control, tarde o temprano aparece el problema”.
En relación a posibles soluciones, Ariet puso el foco en la necesidad de revisar las tasas de interés. “Si vos podés bajar las tasas, esa es la discusión que tienen todos los países con los bancos centrales”, expresó. A su vez, subrayó la importancia del crédito para el desarrollo: “Un país crece cuando tiene líneas de crédito, porque el crédito hace expandir la economía”.
No obstante, alertó sobre los riesgos de implementar políticas sin equilibrio. “Si el gobierno saca créditos impagables, lo que va a hacer es que aumente el gasto sin tener fondos”, indicó, y sostuvo que el desafío es generar condiciones sostenibles: “Necesitamos que los bancos quieran prestar y que la gente tenga posibilidades de devolución”.

Un escenario de variables interconectadas
Respecto a las perspectivas, Ariet consideró que la evolución del sistema dependerá de múltiples factores y de las pujas entre el gobierno y los bancos para bajar la tasa de interés. Sin embargo, advirtió que no se trata de una única variable: “Es un tetris. Siempre movés una variable y tenés que ver cómo juega con las otras”.
En ese sentido, explicó que una reducción de tasas podría tener efectos contrapuestos: “Si vos bajás la tasa y la gente se va al dólar, se genera inflación, y si se genera inflación, es un problema”.
Finalmente, se refirió a la persistente preferencia por el dólar como refugio de valor. “Todavía no se ha generado la demanda de pesos, es decir, las ganas de tener pesos”, señaló, y agregó que las decisiones económicas no siempre responden a criterios racionales. “Las personas no tomamos decisiones desde la razón, las tomamos desde la emoción. Por eso, todavía la emoción dicta que si tenés dólares, estás más tranquilo”, concluyó.






