La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) ha encendido las alarmas en el Congreso de la Nación. Ante un plenario de comisiones en la Cámara de Diputados, su presidente, Ricardo Diab, presentó un crudo diagnóstico sobre la realidad de las pymes: doce meses consecutivos de retracción en las ventas, rentabilidad nula y un acceso al crédito casi inexistente. En diálogo con FM Vos 94.5, el referente gremial empresario analizó las dificultades de un sector que se siente fuera de foco ante el nuevo paradigma económico y reclamó herramientas urgentes para incentivar la demanda.
La comitiva que desembarcó en Diputados no fue azarosa; representó a las 24 jurisdicciones del país, evidenciando que la problemática, aunque con matices regionales, converge en un punto común: la falta de tracción económica. «Concurrimos con los presidentes de las federaciones de cada provincia para mostrar una realidad federal. Hay matices: zonas fronterizas con minería o hidrocarburos pueden estar un poco mejor, pero en línea general la problemática es la misma», aseguró Diab al inicio del reportaje.
«Llevamos 12 meses de caída del consumo y no vemos ninguna variable que a corto plazo pueda hacer que esto cambie. Esa falta de consumo es la que no tracciona a la industria y hace que se noten mucho más los costos del alquiler y la energía», amplió.
La encrucijada financiera y el «techo» salarial
La cadena de pagos en el sector de las pequeñas y medianas empresas muestra signos claros de agotamiento, mientras que las herramientas tradicionales para financiar el consumo han desaparecido del radar estatal, profundizando la crisis de ventas.
En lo que refiere al escenario de crédito restrictivo, Ricardo Diab advirtió sobre las dificultades para sostener la operatividad diaria. «Solo una de cada tres pymes puede acceder al financiamiento, y aquellas que lo logran no lo hacen bajo tasas favorables. Esto ha provocado que la morosidad en tarjetas y préstamos crezca enormemente, sumado a un incremento en los cheques rechazados que ya está afectando a toda la cadena de pagos en general», señaló.
Asimismo, planteó lo que define como el dilema de los precios, donde la política salarial choca con la necesidad de reactivar el mercado interno. «El gobierno nacional no quiere que la demanda traccione porque teme que los precios se acomoden y generen inflación. Pero con salarios que tienen un techo de aumento del 2% mensual frente a una inflación del 3%, estamos en una línea muy dificultosa. Si no financiamos la demanda con cuotas accesibles, como fueron en su momento los planes oficiales, la oferta no tendrá salida porque ya llegó a un límite de precio determinado por la capacidad de compra», analizó.

Una nueva matriz impositiva para competir
Para CAME, la estructura fiscal actual actúa como una barrera aduanera interna que asfixia el intercambio comercial entre provincias y facilita la informalidad.
«Estamos pretendiendo que se discuta una nueva matriz impositiva y un nuevo consenso fiscal. Ingresos Brutos y sellos hacen impracticable el comercio. Hay provincias que tienen barreras aduaneras propias donde hay que pagar antes de entrar», expuso el entrevistado.
«Eso, sumado al contrabando en las fronteras, nos llena de mercadería de procedencia dudosa. Necesitamos también que los valores del RIGI para pequeñas empresas sean diferentes para que más pymes puedan alcanzar esos beneficios», añadió.
El factor laboral: necesario, pero no suficiente
Si bien la reforma laboral es vista desde el sector gremial empresario como un paso fundamental hacia la previsibilidad, Ricardo Diab comentó que no funcionará como una solución mágica si no existe una actividad económica sólida que la respalde.
Al analizar la relación entre previsibilidad y necesidad, el titular de CAME fue tajante sobre las limitaciones de los cambios normativos por sí solos. «La reforma laboral es una condición necesaria, pero no es suficiente para generar empleo. Es cierto que hoy muchos esquivan tomar personal por temor a la industria del juicio y que tener reglas claras ayuda a dar seguridad. Sin embargo, si no hay demanda de empleo ni tracción de consumo, ¿para qué voy a tomar personal por más que sea favorable hacerlo desde lo legal? La contratación es hija de la necesidad de producir», sentenció.
Además, Diab se refirió a la dureza del discurso oficial frente a la crisis de competitividad y la posibilidad de adaptación o desaparición de las empresas. «Cuando planteamos nuestra angustia, la respuesta de algunas líneas del gobierno es que los sectores que no se adapten a este nuevo paradigma van a desaparecer. Resulta muy complejo decirle ‘si no sobrevivís es tu problema’ a empresas que tienen familias, empleados y un sueño detrás. Nosotros representamos a la economía real, la que sostiene el tejido social del país, y no podemos mirar con indiferencia ese proceso», manifestó.
El memorándum en el Congreso de la Nación y expectativas a futuro
La reunión en la Comisión de Comercio y Pyme dejó la puerta abierta a un trabajo conjunto para transformar las necesidades del sector en proyectos de ley concretos.
«Hemos presentado un memorándum con los puntos que nos afectan: incentivos al consumo, intereses del ARCA, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) y la lucha contra la venta ilegal», detalló.
«Fue una primera reunión plausible porque, por lo menos, ahora tenemos un sitio donde discutir y proponer acciones. Antes ni siquiera teníamos esa posibilidad de diálogo. Iremos evaluando sobre qué puntos financieros y productivos podemos profundizar para lograr un consenso», dijo al cierre de la comunicación.







