Un nuevo crecimiento institucional celebró el cuartel de bomberos voluntarios de Salto de las Rosas al cumplir 18 años de trayectoria ininterrumpida al servicio de la comunidad. Nacida por la iniciativa vecinal y consolidada con el paso de los años, la entidad se ha transformado en un pilar fundamental para el auxilio en emergencias no solo en el distrito, sino en diversos puntos del departamento.
Sobre los comienzos de la institución y el recorrido efectuado desde sus orígenes, el jefe del cuartel, Pablo Franciulli, dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, recordando que la personería jurídica les fue otorgada formalmente el 28 de agosto de 2008. «Eran todos desafíos muy extraños para atraer a la gente: no teníamos espacio físico, no teníamos equipamiento, salíamos con ropa de calle vieja y en los autos particulares. Posteriormente la comisaría nos llevaba en la camioneta, armamos un tanquecito con ruedas, conseguimos mochilas y fuimos comprando equipos con ventas y eventos», repasó sobre las precarias condiciones iniciales.
El crecimiento de la entidad demandó un esfuerzo sostenido durante años. Un punto de quiebre fundamental se produjo en 2012, momento en que lograron establecer su base operativa definitiva en el predio que ocupan hasta la actualidad. Según explicó Franciulli, con el tiempo consiguieron acceder a los aportes nacionales que les permitieron equiparse de manera adecuada y fortalecer la capacitación constante de su personal.

Reconocimiento comunitario y trabajo actual
A pesar del progreso material, la integración y el reconocimiento por parte del entorno no se dieron de forma inmediata. «Costó mucho que registraran a los bomberos como parte de la sociedad local. Hoy sí ya estamos constituidos en Salto de las Rosas, es parte de la marca registrada del lugar, pero en los primeros años era muy difícil tener credibilidad en la gente», remarcó el jefe del cuerpo, destacando que la perseverancia y la vocación de servicio terminaron por afianzar la confianza de los vecinos.
Actualmente, las labores en el cuartel trascienden la atención de contingencias en la vía pública o en fincas locales. Franciulli concluyó remarcando: «Como voluntarios siempre tenemos actividades; el cuartel tiene un parque muy grande, estamos arbolando y poniendo plantas. Si no es la actividad fuera en la emergencia, siempre hay actividad interna preparándonos o reparando, siempre estando presentes».


