La observación de aves en Mendoza no es solo un pasatiempo contemplativo, sino una actividad científica y educativa que busca desentrañar los misterios de la fauna local. En diálogo con nuestro diario y con FM Vos (94.5), Mario Talet, integrante de la Agrupación de observadores de aves, compartió detalles sobre la labor que realizan y la curiososa donación que han efectuado al Museo de Historia Natural de San Rafael: una muestra de egagrópilas.
“Egagrópilas” es un término que para muchos resulta desconocido, pero es fundamental para entender la dieta y el comportamiento de las aves rapaces. Talet explicó que se trata de bolas de material no digerible que ciertas especies expulsan por el pico tras alimentarse. «Hay varias especies de aves que tienen un doble estómago. Antes de su propio estómago tienen un órgano que se llama molleja. Eso separa todo lo no digerible para el ave como pelos, plumas, caparazones, huesos, dientes y uñas. Eso se va formando una bola que la expulsa por el pico», señaló el experto.
Proceso de análisis y donación al museo
El proceso para convertir estos restos encontrados en el campo en una pieza de museo es meticuloso. Según relató Talet, recolectan estas formaciones en los posaderos de las lechuzas, específicamente de la especie tucúquere en esta ocasión, y las llevan al laboratorio para su análisis.
«Humedecemos bien la egagrópila y después con pinzas o palitos la empezamos a discernir. Separamos pelos, plumas y todos los huesos, que llevan un tratamiento de lavado y blanqueo con peróxido de hidrógeno», detalló. Esta donación será permanente en el museo, permitiendo que el público comprenda mejor la biología de estas aves. Además de este material, los observadores inauguraron una muestra fotográfica que permanecerá un mes en el recinto, reflejando la biodiversidad de la zona.
Registro de biodiversidad en San Rafael
La agrupación no solo se dedica a la recolección de estas muestras, sino que mantiene un registro exhaustivo de las especies en San Rafael, donde han contabilizado casi 105 variedades. «Tomamos nota de lo que vemos, se hace un relevamiento en zona. Ahora viene temporada de migratorias y vamos coleccionando fotos y registros de lo que va pasando por nuestra Mendoza», comentó Talet.
Entre los hallazgos más destacados mencionó al falaropo pico grueso, una especie similar a una gaviota que ha sido vista en contadas ocasiones en el dique Galileo Vitali. El grupo mantiene una actividad constante con salidas mensuales programadas a sitios como la Villa 25 de Mayo, El Nihuil o Ñancuñán, adaptando siempre su cronograma al clima. Con esta labor, los observadores buscan no solo el placer de la fotografía, sino también fomentar el conocimiento científico accesible para toda la comunidad mendocina.







