Más allá del pensamiento político que se tenga en la actualidad no podemos negar que ha comenzado un tiempo de cambio muy importante en nuestro país. Para analizar la impronta actual del gobierno nacional al mando de Javier Milei debemos hacer un breve repaso a dos momentos históricos vividos por nuestra Nación.
El primero de ellos está representado por la conformación de nuestra Constitución de 1853 donde 13 provincias deciden comenzar una vida cívica completa y cuya idea fue rechazada por la Provincia de Buenos Aires (que incluía a la CABA actual). Eso motivó a la concreción de un país federal formándose la Confederación Argentina con estados unidos pero con autonomía absoluta. El 23 de octubre de 1859 en la Batalla de Cepeda las fuerzas confederales vencen a las tropas de Buenos Aires, pero el 17 de Setiembre de 1861 gana la Batalla de Pavón ésta última, comenzando el unitarismo, marcado por la ambición de los bonaerenses quienes querían el poder y obtener privilegios respecto al resto del país, de allí viene la reforma dada por la Constitución de 1861.
El unitarismo se ejerció desde entonces y hasta nuestros días, reflejado en una estructura del estado cada vez más gigantesca y dominante, minimizando cada vez más el protagonismo que debían tener los estados provinciales. Pienso que desde que asumió el nuevo gobierno nacional ha comenzado lentamente un camino que si es aprovechado sanamente por los gobernantes provinciales pone a su alcance los principios federales que nunca debimos haber perdido. La elefantiásica estructura estatal nacional, pesada, improductiva y devoradora de recursos de las provincias permitieron décadas de despilfarro de los dineros públicos que debían ir a Educación, Salud, Seguridad y obras de infraestructura propias del Siglo XXI y sin embargo el derroche fue su destino, a partir de ahora se reducirá notablemente.
Los tiempos difíciles que enfrentamos en la actualidad nos deben llevar a que actuemos decididos a recuperar el protagonismo que Mendoza tuvo en su historia manteniendo cierta autonomía y no pidiendo dádiva del poder central y recordar que no aceptó ser una administración “mantenida” por el centralismo con todo lo que eso significa.
En esta dura reestructuración desde el gobierno central nacional hay medidas que alteran el desarrollo local, sin dudas, pero viendo hacia el futuro inmediato y los acomodamientos a que estaremos obligados hasta la firma del Pacto del 25 de Mayo en Córdoba, no tengo dudas que comenzará a haber cambios en la fiscalización y recaudación de algún impuesto razonable que pase a la órbita de los estados provinciales lo que permitirá recuperar cierto grado de autonomía que nunca debimos perder.
Cuando el Presidente Milei dice que tal cosa es responsabilidad de las provincias no hay que tomarlo, en mi opinión, con el concepto de “lavarse las manos” lo que señala en realidad es que le importa la autonomía provincial y eso debe producir en nosotros la necesidad de recuperar la grandeza que supimos tener y volver a pensar que en Mendoza se organizó una de las gestas mayores de independencias de pueblos americanos, también aquí actuaron personas decididas y valientes como María Josefa Roco, Telles Meneses, Amigorena, los pioneros como Iselín y tantos otros que enfrentaron la adversidad y con decisión defendieron el territorio y sentaron las bases de una provincia que tiene por objetivo la grandeza y el bienestar y eso se logra, solamente, aplicando los principios federales que debemos recuperar en plenitud.







