Un símbolo cargado de historia y memoria volvió a ocupar un lugar visible en San Rafael. En el marco del 107° aniversario del nacimiento de María Eva Duarte de Perón, quedó exhibido y emplazado nuevamente el histórico busto de Evita que había desaparecido tras la denominada Revolución Libertadora de 1955.
La pieza había sido instalada originalmente en un bulevar de avenida Hipólito Yrigoyen, a pocos metros del cruce con Moreno, luego de la aprobación de la ordenanza 123 de julio de 1953. Allí permaneció hasta septiembre de 1955, cuando el golpe militar que derrocó a Juan Domingo Perón dio inicio a una etapa de persecución y eliminación de símbolos vinculados al peronismo en todo el país.
En San Rafael, el busto de bronce de Evita no escapó a ese contexto. Según reconstrucciones históricas, una turba lo arrancó del pedestal utilizando cadenas y luego lo arrastró por la avenida atado a una camioneta hasta abandonarlo frente a la iglesia de Lourdes.

A partir de ese momento, la obra desapareció completamente de la escena pública y durante décadas no se volvió a saber de ella.
EL INESPERADO REGRESO
La historia del busto volvió a tomar fuerza recién en diciembre de 2015, cuando reapareció de manera inesperada.
De acuerdo a los relatos conocidos, una mujer encontró la pieza en la vivienda de su abuela. El busto estaba cubierto de óxido, suciedad y aún conservaba las marcas de los golpes y maltratos sufridos tras su violento retiro en 1955.
Tras ser recuperado, primero fue limpiado y posteriormente entregado a militantes justicialistas, quienes comenzaron un proceso de preservación y restauración para devolverle su valor histórico y simbólico.
Ahora, después de décadas de misterio, la emblemática escultura vuelve a exhibirse y se encuentra a resguardo en la sede del Partido Justicialista.
UN SÍMBOLO PERSEGUIDO
La historia del busto sanrafaelino forma parte de un fenómeno que se repitió en distintos puntos de la Argentina tras la Revolución Libertadora. Durante aquellos años fueron destruidas, ocultadas o retiradas numerosas imágenes vinculadas al peronismo, en medio de la proscripción política del movimiento.
Muchos de esos símbolos lograron ser escondidos y preservados por militantes y familias peronistas, reapareciendo décadas después en distintas ciudades del país.
En el caso de San Rafael, se estima que la pieza corresponde a una de las aproximadamente 300 réplicas distribuidas en diferentes localidades argentinas como homenaje a Eva Perón.
Hoy, más de siete décadas después de haber sido arrancado, el histórico busto vuelve a ocupar un espacio visible, recuperando una parte de la memoria política e histórica de San Rafael.







