La grafolita es una polilla cuya larva causa daños sobre los cultivos de carozo, especialmente en el duraznero. Ataca en primavera, ya que se trata del momento en que las plantas brotan. Ante eso, desde el Iscamen, aconsejan a los productores hacer los tratamientos porque así se puede trabajar sobre una generación que aún es débil.
Carlos Flores, técnico del Iscamen, explicó en diálogo con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, que a medida que avanza la temporada, que el brote se hace maduro, deja de “gustarle” a la larva y ataca al fruto, por lo que se debe ir contra ella en este momento. “Estas larvas que van a comenzar ahora, son hijas de la generación que pasó en invierno, con lo cual, esos padres de alguna forma, se han consumido las grasas y reservas, causando una generación débil ya sea por su fecundidad o fertilidad”, dijo y agregó que “desde hace varios años que el Iscamen tiene implementado este sistema de alertas, pero es un sistema que se denomina ‘de control aconsejado’, es decir, el Iscamen que es un organismo estatal, público, lo que hace es emitir un aviso de alerta con fechas sugeridas, que el productor tiene que ajustar a las condiciones particulares de cada finca, principalmente en función de los mismos niveles poblacionales que tenga, si tienen mayor o menor presión de plaga y en función de los insecticidas que vayan a utilizar”.
Los productores, en virtud de sus costos, de presión de plaga, de los insecticidas que estén disponibles en el mercado, hace una planificación con la cual tiene que ajustar, lanzándose o extendiéndose un poquito más de las fechas que nosotros sugerimos, para que terminen de hacer las aplicaciones.
Es el finquero el que, al observar sus plantas, debe actuar ya que el avance de estos insectos no es homogéneo en todo el sur provincial. “Nosotros aconsejamos una fecha, por eso es el productor el que, en definitiva, tiene que ajustarlo en función de la fenología de los frutales. En este caso, el duraznero, puede haber algunos con brotes más largos, otro con los brotes más cortos y depende del tipo de insecticida que utilice”, aclaró y enfatizó: “La recomendación es que el productor, por lo menos tenga cuatro o cinco centímetros de largo de brote, para que la aplicación sea eficiente”.







