Los doctores José Valerio y Manuel González Castro visitaron los estudios de FM Vos 94.5 en el marco del Congreso de Derecho Procesal del Sur mendocino que comenzó hoy. Abordaron todos los desafíos actuales del sistema judicial, la percepción social, el rol de los abogados, la tecnología y defendieron la libertad de prensa.
En el marco del Congreso de Derecho Procesal del Sur mendocino que se desarrolla en San Rafael, el doctor José Valerio, ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, y Manuel González Castro, presidente del capítulo argentino del Instituto Panamericano de Derecho Procesal, visitaron los estudios de FM Vos 94.5, Day 90, y protagonizaron una extensa entrevista en el programa Despierta la Ciudad que conduce Ariel Sat, en la que analizaron en profundidad el funcionamiento del sistema judicial, sus transformaciones, las críticas sociales y los desafíos que plantea la incorporación de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.
Al referirse al encuentro académico que inició hoy y se desarrollará hasta el 10 de abril, González Castro remarcó su relevancia tanto desde el punto de vista institucional como científico. “El Congreso del Derecho Procesal es de suma importancia por cuestiones institucionales y científicas que estamos viviendo”, afirmó, y explicó que esta rama del derecho resulta central para el funcionamiento del sistema jurídico: “El Derecho Procesal es uno de los elementos fundamentales de nuestro sistema”.
En ese sentido, trazó una clara distinción entre la norma y su aplicación concreta: “El Derecho Penal no le toca un pelo al delincuente, dice que el que mata a otro tendrá tantos años de prisión, pero el Derecho Procesal es el que va a determinar si una persona comete un delito, en qué circunstancia y aplicará la pena”. A partir de ello, subrayó el impacto directo en la sociedad: “La gente, el ciudadano de a pie, lo que vivencia es estos sistemas procesales y la organización del Poder Judicial”.
En relación al congreso en San Rafael, destacó además el valor de realizar este tipo de actividades fuera de los grandes centros urbanos: “Creemos en la formación continua y en la posibilidad de que estos eventos lleguen al interior del interior”, expresó, al tiempo que valoró la participación de distintas instituciones como la Suprema Corte, la Municipalidad, la Universidad de Mendoza y el Instituto Panamericano.

Entre los ejes del encuentro, mencionó el análisis del presente y el futuro del Derecho Procesal, incluyendo la percepción ciudadana del sistema judicial. “Una de las temáticas es cuál es la visión o la percepción que tiene la gente de su Poder Judicial”, indicó. También se abordará la confrontación de modelos: “Tenemos la confrontación de dos modelos, uno donde tenemos el juez inquisitivo que aprieta a la gente para sacar conclusiones, y otro donde son los ciudadanos los que van llevando la cuestión”.
En este último punto aparece el juicio por jurados como una herramienta clave de participación social. “El ciudadano participa en el proceso y en la toma de la decisión como par”, explicó.
Uno de los aspectos más relevantes del congreso es el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito judicial. “No es que se nos metió, ya es una realidad”, advirtió González Castro, y planteó el principal interrogante: “Es la gran discusión: los límites. ¿La inteligencia artificial va a sustituir o no al juez persona?”.
Si bien consideró que no reemplazará al ser humano, sí remarcó su creciente influencia: “Yo creo que no va a sustituir al juez. Hay espacios donde el algoritmo no está preparado, pero hay otros casos donde ya tendríamos que tenerla”. En ese marco, insistió en que se trata de una herramienta: “La inteligencia artificial no es inteligencia, es un instrumento, como una computadora o una máquina de fotos”.
A modo de ejemplo, mencionó aplicaciones concretas dentro del Poder Judicial que muchas veces pasan desapercibidas: “Hay un montón de cosas que nosotros no sabemos que funcionan con inteligencia artificial, como la distribución de causas”. También comparó su evolución con otros avances tecnológicos: “Antes teníamos taquígrafos, después grabadores, ahora tenemos herramientas que reciben la voz y la transforman en texto en tiempo real”.
No obstante, advirtió sobre los riesgos: “Se abusa, se mal usa, se mal carga, ignoramos quién hace la carga”, y planteó la necesidad de capacitación: “Aprendamos inteligencia artificial para poder pedir la nulidad de una sentencia que haya sido hecha de forma incorrecta”. Incluso contextualizó su alcance global: “Hoy la guerra se está manejando con inteligencia artificial. Es una realidad”.

Por su parte, el supremo José Valerio se refirió al avance del juicio por jurados en Mendoza, sistema que viene impulsando desde hace años. “Yo creo que venimos bien trabajando con el juicio por jurado. Nos queda un largo camino para aceitar el funcionamiento”, afirmó, y remarcó que se trata de un proceso en construcción: “Estamos aprendiendo, pero todos tenemos que aprender”.
El magistrado explicó que este aprendizaje involucra a todos los actores del sistema judicial: “Los fiscales tienen que llevar adelante la acusación de forma tal de que la comprenda el jurado”, mientras que “la defensa tiene que saber cuáles son las herramientas para poder defender su caso”. En ese sentido, subrayó la importancia de la formación en técnicas de litigación: “Hay que aprender a litigar. Hay que aprender cómo se buscan los elementos de prueba para sustentar una postura”.

Asimismo, destacó el rol de los jueces: “Tienen que aprender a dar las directivas para que el pueblo pueda tomar la mejor decisión con libertad”, y también el de la Corte: “Tenemos que estar aprendiendo en cada caso cómo han litigado las partes y si el veredicto es o no arbitrario”.
En cuanto a los resultados anticipó que el sistema se ampliará a otros delitos: “Fundamentalmente homicidio ha sido hasta ahora”, aunque “tendremos que llegar a los casos de abusos sexuales, los más graves”.
Uno de los rasgos distintivos del modelo mendocino es la unanimidad del jurado: “Mendoza fue pionera en la unanimidad”, explicó, y aclaró que “en los dos casos se requiere unanimidad, sino el juicio queda estancado”. En esos casos, detalló que “el Ministerio Público tiene la oportunidad de realizar una nueva acusación”, y si no se logra un veredicto en una segunda instancia, “directamente queda absolver”.
Valerio también marcó diferencias con el sistema tradicional: “El proceso hoy no es lo que era en su época”, y sostuvo que se deben adoptar nuevas prácticas: “Hay que aprender de nuevas técnicas de litigación y tomar decisiones anticipadas”. En ese sentido, explicó que no todas las pruebas deben llegar a juicio: “Si hay pruebas que no se discuten, no hay por qué llevarlas nuevamente”.
Además, comparó el proceso judicial con la medicina: “El médico no lo lleva directamente al quirófano, el juicio tiene que ser la última opción”, y remarcó que el modelo anterior respondía a otra lógica: “Eso era en la época de la Inquisición”.
Por su parte, González Castro realizó un análisis crítico del sistema judicial argentino: “Tengo una mirada muy negativa de la justicia”, expresó, aunque aclaró que esto incluye a todos sus integrantes: “Los abogados somos parte de la justicia”.
En ese sentido, reivindicó el rol del abogado: “El abogado debe ser tratado con la jerarquía de un magistrado”, pero reconoció una pérdida de ese estatus: “Esto lo hemos ido perdiendo”. También anunció que en el congreso participarán jóvenes profesionales: “Van a hablar abogados jóvenes manifestando cuál es su sentir en la profesión”.
El jurista cuestionó además el protagonismo de los jueces en algunos modelos: “El juez no es protagonista”, y utilizó una analogía: “El mejor árbitro de fútbol es el que no se nombra durante el partido”.
Otro de los ejes de su crítica fue el acceso a la justicia: “Tenemos una justicia cara y necesitamos una justicia de coste tolerable”, y advirtió sobre la falta de políticas claras: “No hemos efectuado las distinciones necesarias sobre hacia dónde queremos ir”, incluyendo la asignación de recursos que podrían destinarse a áreas sensibles como salud, discapacidad o educación.
También se refirió a la política criminal y al rol de los operadores judiciales: “Necesitamos que el abogado tome conciencia del rol”, y advirtió sobre prácticas nocivas: “Hay casos de corrupción, se manipula la ley y somos muy inteligentes para justificarlo”. En ese sentido, lamentó el impacto en la percepción social: “Por culpa de malos profesionales pagan justos por pecadores”, aunque destacó que también existen “magistrados y abogados honestos y comprometidos”.
En ese marco, González Castro consideró indispensable un cambio profundo: “Es hora de hacer un replanteo ético”.
Ambos juristas abordaron la polémica generada a partir de declaraciones del presidente de la Suprema Corte Dalmiro Garay Cueli sobre la prensa. Valerio aclaró que “la Corte es un órgano colegiado, no es unipersonal” y que “este tema no fue discutido”, por lo que sostuvo: “Habrá que esperar que nos explique qué ha querido decir”.
No obstante, fue contundente en la defensa de la libertad de expresión: “La libertad de prensa y de expresión es esencial al modelo republicano”, y recordó que este principio está presente desde los orígenes del país: “Ya en 1811 el decreto de prensa tenía previsto el juicio por jurados”.
En esa línea, remarcó la importancia de una ciudadanía informada: “No solamente es importante que el ciudadano pueda ser jurado, sino que esté bien informado”, y concluyó: “Hay que asegurar la libertad de prensa. Si hay excesos, existen los mecanismos judiciales”.
Debate sobre institucionalidad y libertad de expresión
Por otro lado, los juristas profundizaron el análisis sobre la calidad institucional, el rol de los distintos actores del sistema judicial y la necesidad de recuperar el debate público como herramienta central de la vida democrática.
Uno de los ejes abordados fue el contexto de las declaraciones del ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza Alejandro Pérez Hualde, quien criticó con dureza la influencia del gobernador Alfredo Cornejo en los organismos de contralor de la provincia, particularmente con las «mayorías» que tiene en la Suprema Corte de Justicia, lo que ha erosionado según su visión, a la institucionalidad local. En MDZ Radio el reconocido jurista señaló que la Corte actualmente «no tiene la independencia que ha demostrado este tribunal durante varias décadas de democracia» y que está funcionando una «mayoría automática».
En ese sentido, Valerio fue directo al referirse a sobre esa voz de peso en el ámbito jurídico: “Él ha sido miembro de la Corte, es reconocido constitucionalista, administrativista, tiene una trayectoria, tiene una familia de trayectoria en materia constitucional y en esta provincia de trascendencia y uno debe respetar su opinión”.
El magistrado remarcó el valor de esa mirada crítica: “Él tiene su percepción y debe tener los suficientes motivos para tener esa percepción. No estamos hablando de una persona que está tratando de conseguir votos, está expresando su opinión”, y agregó que esa preocupación no es aislada: “Está preocupado, como han manifestado otros”.

A partir de allí, amplió la discusión hacia un plano más general: “Yo también he manifestado mi preocupación con respecto al Consejo de la Magistratura”, y subrayó que la responsabilidad institucional es compartida: “La institucionalidad, la calidad institucional es responsabilidad de todos. Todos debemos contribuir”.
En esa línea, cuestionó las simplificaciones: “No es el Poder Judicial o los políticos los buenos o los malos, son los seres humanos que cumplen las distintas funciones”, y reforzó la idea con ejemplos: “Hay curas buenos y curas malos, policías buenos y policías malos, magistrados buenos y magistrados malos, abogados buenos y abogados malos, médicos buenos y médicos malos”.
Por ello, insistió en cambiar el enfoque del debate: “Tenemos que aprender a no generalizar y empezar a poner los problemas arriba de la mesa”, y sostuvo que la salida está en el intercambio de ideas: “No se trata de ofendernos sino de debatir cómo corresponden las cuestiones”.
Valerio también planteó que ese debate debe ser amplio: “Las cuestiones deben discutirse en todos los lugares, no en uno solo”, y advirtió sobre los riesgos de la concentración: “La concentración de poder siempre fue mala y nuestro modelo republicano federal es precisamente inverso”.
En ese punto, la conversación derivó hacia la importancia de federalizar el conocimiento jurídico, una de las premisas del Congreso. González Castro destacó el esfuerzo por llevar estos espacios a distintos puntos del país: “Llevamos grandes juristas tanto acá en Mendoza, en San Rafael, como en Bell Ville, en Río Cuarto, como en Puerto Iguazú”, y remarcó: “Que la gente pueda llegar”.
A partir de esa experiencia, planteó la necesidad de un cambio cultural en la forma de relacionarse socialmente: “Creo que es el momento en que todos tenemos que empezar a pechar para el mismo lado, empezar a escucharnos”, y profundizó: “Escucharnos sin enojarnos”.
El jurista hizo especial hincapié en la escucha activa: “Tenemos que aprender a escucharnos. He escuchado gente que quizás al comienzo no le doy un centavo y termino llevándome una gran idea sobre la cual termino trabajando meses”, y sintetizó: “Escuchémonos, es lo único que pido”.
Asimismo, advirtió sobre el uso liviano de conceptos fundamentales: “Mal usamos la palabra democracia, mal usamos la palabra igualdad, mal usamos la palabra libertad, mal usamos un montón de grandes palabras”, y recordó su peso histórico: “Nuestros antepasados dieron la vida por esas palabras”.
En ese contexto, defendió la convivencia de ideas: “Hay cuestiones en donde se pueden convivir ideas divergentes”, y explicó que en el derecho no existe una única verdad: “En el derecho no hay una verdad única”. Sin embargo, marcó límites claros: “Hay otras donde hay verdades únicas, como la vida o la libertad. Si alguien propone algo contrario a eso, ahí no me va a encontrar”.
Por su parte, Valerio retomó la idea del debate como pilar de la democracia: “Esto de aprender a escucharnos es fundamental. El debate es fundamental”, y advirtió sobre su deterioro: “Hemos perdido la capacidad de debatir las temáticas trascendentes para tomar decisiones”.
Incluso señaló que el intercambio puede ser intenso: “El debate puede ser acalorado, hasta puede haber agravios que después se piden disculpas, pero de cualquier manera hay que debatir”, y rechazó las posturas únicas: “No puede ser el discurso único. No puede ser la percepción única. Nadie es el dueño de la verdad”.

En esa línea, diferenció el respeto del silencio: “Muchas veces el respeto se confunde con el silencio, con no hablar”, y cuestionó la imposición de autoridad: “O con que alguien diga que tiene la autoridad y el otro no puede hablar”. Frente a eso, fue contundente: “No se puede prohibir la expresión. No se puede prohibir la libertad de expresión, por más que esté equivocado”.
Finalmente, citó un principio clásico que resume esa postura: “Yo no comparto sus ideas, pero estoy dispuesto a dar mi vida para defender que usted pueda decir lo que piensa”.
El cierre de la entrevista dejó también una invitación abierta a la comunidad para participar del Congreso. González Castro convocó a distintos sectores: “Invito a los colegas, a los estudiantes, a los profesores y a los alumnos. Van a escuchar debates, se van a llevar ideas nuevas, se van a llevar visiones distintas”, y subrayó que se trata de “un congreso estupendo, no solo para abogados”.
Además, destacó la presencia de especialistas de distintas provincias y referentes en nuevas tecnologías, e insistió en ampliar la participación: “Que venga también la ciudadanía”, reforzando la idea de que el derecho debe abrirse cada vez más a la sociedad.







